se declaró "cercano al pueblo cubano"

Crisis en Cuba: ¿Llamado del Papa al diálogo, gesto para involucrarse?

Su pronunciamiento en el Ángelus parece mostrar un deseo de intervenir en la situación de la isla. Ya lo había hecho con la mediación entre Barack Obama y Raúl Castro en 2014 que restableció las relaciones Cuba-Estados Unidos. El análisis de Sergio Rubin.
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Sergio Rubin

Después de haber logrado a fines de 2014 -en el segundo año de su pontificado- el restablecimiento de relación entre los Estados Unidos y Cuba tras una negociación secreta de varios meses y la casi nula apertura del régimen cubano, el Papa Francisco parece dispuesto a volver a involucrarse en la situación de la isla. Su muy esperada alusión a las recientes protestas en el país caribeño tras el rezo del Ángelus dominical -de hecho, había muchas banderas cubanas en la Plaza de San Pedro mientras hablaba desde una ventana del Palacio Apostólico- fue una señal, si bien con los depurados modos de la diplomacia vaticana.

En su breve mensaje, y tras reconocer el “momento difícil” que vive la población -en implícita referencia a la acentuación de las carencias alimentarias y sanitarias y el enfrentamiento con el régimen- pronunció una palabra clave: diálogo. Es cierto que si algo recomiendan los papas y la Iglesia ante cada conflicto es dialogar, una propuesta que muchas veces termina resultando más voluntarista que otra cosa -y ahí está el ejemplo de Venezuela-, pero que en el caso de Cuba adquiere significación. Porque diálogo significa aceptar que hay dos partes y, si algo trata de ignorar el régimen cubano, es que hay otra parte.

Frente a las protestas de hace una semana, el régimen sólo vio detrás la mano del “imperialismo” norteamericano, no la manifestación de desesperación de buena parte del pueblo cubano. Más aún, el presidente Miguel Díaz-Canel convocó “a todos los revolucionarios del país, a todos los comunistas, a que salgan a las calles y vayan a los lugares donde vayan a ocurrir estas provocaciones”. Y doblando la apuesta ante los reclamos de “libertad” y “abajo la dictadura”, exhortó en modo castrense: “La orden de combate está dada: a la calle los revolucionarios”, mientras desplegaba una dura represión.

A diferencia de Juan Pablo II -reconocido por su rechazo visceral al comunismo-, Francisco enfrenta el desafío de ser considerado condescendiente con la izquierda latinoamericana. Y esto puede ser un aliciente para el pontífice argentino porque cualquier logro en Cuba sería una señal muy positiva frente al sector católico conservador de los Estados Unidos, que más resiste el perfil de su pontificado. Como contrapartida, cuenta en su haber con una buena relación con Raúl Castro, con quien negoció el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos.

Pero acaso la circunstancia más relevante en este nuevo escenario de la crisis cubana para Francisco -después de la fría relación que tuvo con el presidente Donald Trump, que volvió a endurecer su postura respecto es Cuba- es que tiene una gran sintonía con el actual presidente Joe Biden. Como vicepresidente de Barack Obama, Biden participó del restablecimiento de relaciones y es en extremo verosímil que Jorge Bergoglio esté en permanente línea directa con él. Lo cual implicaría una estrategia con cierta coordinación.

De todos modos, Jorge Bergoglio es un hombre de procesos, aunque haya momentos en que la historia se acelera. En este caso, un proceso de apertura que comenzó con la visita de Juan Pablo II a Cuba en 1997 que, más allá de ciertas flexibilizaciones para la práctica religiosa que consiguió, marcó un mojón. Bergoglio viajó a la isla entonces y luego escribió un libro en el que señala el fracaso del comunismo y enfatiza el diálogo para la resolución de los conflictos y el logro del bienestar de la nación.

Tras subrayar “la firmeza” del pedido de Juan Pablo II de “libertad, dignidad y democracia”, estima que la apertura “debe ser fomentada y procurada por los propios ciudadanos” y que puede ser alcanzada “única e insoslayablemente por medios pacíficos”. Además, afirma que los motivos del embargo “están superados” ¿Un cartabón de una discreta intervención papal en ciernes en la isla?


Fuente: Clarín / VR