Carta leída en los templos de la ciudad

Curas de Concordia: El narcotráfico es más preocupante que la pobreza

Los sacerdotes de la ciudad entrerriana alertan sobre el crecimiento de la pobreza y el desempleo, pero hacen hincapié en el narcotráfico que, aseguran, “silencia, corrompe y nos va volviendo cómplices”, además de erosionar la convivencia social pacífica.
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Los sacerdotes de Concordia difundieron una carta conjunta titulada “La dignidad de nuestros hermanos clama al cielo”, tras conocerse el informe del INDEC en el que se subraya que esta ciudad entrerriana tiene el mayor índice de pobreza del país en relación con la cantidad de habitantes.

“Este dato nos llama a una profunda reflexión como ciudadanos cristianos y nos debe interpelar a transitar los caminos que de una vez por todas nos haga salir de esta situación”, plantearon en el documento leídos este fin de semana en todos los templos.

“Hablar de pobreza no es solo tocar un tema de economía y política sino que implica mirar la dignidad toda de la persona y de todas las personas. Nos duele que en nuestra ciudad crezca la pobreza, el desempleo junto a la pérdida de la cultura del trabajo, el consumo de droga que destruye, y lo más preocupante el narcotráfico que silencia, corrompe y nos va volviendo cómplices, entre otras tantas consecuencias dolorosas que erosionan el desarrollo integral de las personas y toda convivencia social pacífica”, puntualizaron.

Ante esta situación, los sacerdotes invitaron a proclamar juntos: “Concordia, ¡levántate y camina!”.

“Ante esta realidad que nos interpela, somos convocados una vez mas a trabajar por la dignidad de todos y cada uno de nuestros hermanos, en nuestros ámbitos de convivencia: familia, trabajo, barrio, escuela, instituciones, etc.,  evitando la indiferencia y el individualismo, porque ‘cuando priman intereses particulares sobre el bien común, o cuando el afán de dominio se impone por encima del diálogo y la justicia, se menoscaba la dignidad de las personas, e indefectiblemente crece la pobreza en sus diversas manifestaciones’”, sostuvieron.

“Como nos dice el Papa Francisco: ‘estamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente’. En esta barca, estamos todos… no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino encontrándonos y aportando lo propio de cada uno. Una invitación para trabajar por la cultura del encuentro, de manera simple como hizo Jesús: no sólo viendo sino mirando, no sólo oyendo sino escuchando, no sólo cruzándonos con las personas sino parándonos con ellas, no sólo diciendo ‘¡qué pena! ¡pobre gente!’ sino dejándonos llevar por la compasión; para después acercarse, tocar y decir: ‘no llores’ y dar al menos una gota de vida", agregaron.

Los sacerdotes de Concordia dijeron presente y renovaron su compromiso: “Aquí estamos como Iglesia ‘de puertas abiertas y en salida’ que ‘acoge la vida como viene’ y ‘sale al encuentro de la vida como está’. Juntos podemos hacer una Concordia que sea casa de todos y en donde todos vivan dignamente”.

“En Jesucristo siempre hay vida y esperanza. Cuidemos entre todos toda vida de punta a punta, desde el niño por nacer hasta el anciano”, asegurarón.

Por último, invocaron a Dios, fuente de toda razón y justicia, por intercesión de Nuestra Señora del Lujan,  patrona de la Patria; y a San Antonio de Padua, patrono de la ciudad, para que “su gracia nos fortalezca en la esperanza de que juntos podemos construir la Concordia que soñamos”.

Fuente: VR