MISIONES DE VERANO

Dan y regresan ricos

Por: María Montero

Como ocurre cada año cuando llegan las vacaciones, miles de jóvenes llevarán el mensaje del Evangelio a los sitios más pobres y alejados del país.
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Este verano, mientras muchos planean sus vacaciones en la costa o las montañas, alrededor de 2400 jóvenes entre 16 y 30 años, se preparan para visitar los lugares más alejados y pobres del país. 
Las “misiones de verano” organizadas en las parroquias, universidades y colegios religiosos, responden a la vocación de servir concretamente a aquellos pueblos, barrios o parajes que necesitan la evangelización. 
Casi ninguna provincia queda sin la visita de los grupos misioneros. “Los destinos son muy variados -explica Ulises Martínez, coordinador de Centro arquidiocesano de grupos misioneros-, desde Santa Cruz hasta Jujuy, pasando por la zona de Cuyo y el Noreste, aunque también hay grupos que se dedican al conurbano bonaerense”. “Es dar respuesta a lo que pide la iglesia y una experiencia de comunidad que sale al encuentro del otro”, define Facundo, seminarista e integrante del grupo misionero de la parroquia Santa Francisca Javier Cabrini, del barrio porteño de Flores. Los grupos están formados mayormente por laicos, aunque muchos de ellos cuentan también con religiosos, sacerdotes y familias.
 “En mi caso fue el origen de mi pregunta vocacional -dice Facundo-, ese deseo de despertar a un Jesús vivo que duerme en antos hermanos”. También para Pablo, un joven profesional del mismo grupo, la misión es parte del camino de conversión personal. “Es la respuesta a una búsqueda interior que me cambió la mirada y una necesidad de hacer algo por quienes lo necesitan”. 
Aunque eligen pasar sus días de  descanso en lugares de escasascomodidades no sienten  que pierden sus vacaciones. “Al contrario”, dice Noelia, una joven que ya misionó en Chaco y ahora parte para Bariloche. “Es un modo de llegar a otros aunque sea por poco tiempo, y también de llenarme, porque es tan enriquecedor que cargo pilas para el año”, asegura. El objetivo último de las misiones es el anuncio del Evangelio; enseñar quién es Jesús e incentivar la formación de una comunidad cristiana que continúe viva y orante el resto del año.