JUDAISMO

Declaraciones de alabanza a Dios

Por: Daniel Goldman

Ese es el sentido de los Salmos, que judíos y cristianos utilizan en sus rituales cotidianos.
Comparte

El filósofo y pensador español Ortega y Gasset solía decir que mientras el hombre ha podido dar una demostración cabal de avances tecnológicos y científicos, poco ha podido adelantar desde los tiempos bíblicos en la categoría ética.

Posiblemente ello tenga que ver con el hecho de que las sensaciones y los sentimientos, que inclusive son reflejados a través de los antiguos textos sagrados, sean inherentes a la categoría de lo humano. Y si bien ante cada circunstancia que la vida establece, reaccionamos de modos diferentes, las sensaciones de tristeza o alegría, bronca o depresión, abatimiento o euforia, resultan similares desde que el hombre es hombre.

En esto, los Salmos tienen mucho que aportar. Los Salmos son un conjunto de libros de poesía que forma parte de la Biblia hebrea y que tanto judíos como cristianos utilizamos en nuestros rituales cotidianos.

Al leerlos nos preguntamos: ¿cuál es su valor intrínseco? Dos respuestas ha dado la tradición, sostiene el rabino Dov Lerner.

Ambas son diferentes frente a la misma pregunta. En primer lugar, los Salmos son magníficas declaraciones de alabanza a Dios.

En general la estructura del Salmo comienza con una descripción de la desesperación y concluye con la idea de la esperanza y la alegría.

La recitación de este tipo de textos alentadores resulta edificante, espiritualmente plena y promete un mejor mañana, no importa lo angustiados que podemos estar hoy. De hecho, el libro de los Salmos contiene una gama de las emociones humanas tal, que resulta prácticamente imposible no encontrar un Salmo o dos que resuene como cada uno de nosotros siente en un momento o en una situación particular.

En segundo lugar, durante el transcurso de los siglos, aunque sobre todo en la Edad Media, surgió una popular forma de magia en la que el conocimiento de los nombres, las palabras y textos secretos producirían maravillas.

Se desarrolló la creencia de que los Salmos contienen estas propiedades mágicas para proteger y sanar.

Ante esto sostiene Lerner: yo creo que, si bien la “magia” — en todas sus formas – de hecho no es eficaz, sin embargo, la sensación de estar controlado y protegido, da una sensación de apoyo y auxilio a cada persona que de otra manera se siente desesperada y fuera de control.

Pero por sobre todas las cosas, el recitado de los Salmos no debe ser un sustituto a que cualquier persona que esté convaleciente reciba la mejor asistencia médica tan pronto como sea posible.

Nunca podemos suplantar la oración a Dios por la buena medicina. Recuerdo uno de mis maestros que solía decir: por más que hagas lo que hagas de la mejor manera que te sea posible, sea la profesión que sea, nunca especules con ser Dios. Deja a Él que haga su tarea.

Y al revés también. Nunca especules que Dios hará lo que es tu deber, porque es para ello que te creó y te dotó.