Tras seis meses de estar vedadas

Desde el lunes vuelven las celebraciones religiosas a la Ciudad

Lo anunció el jefe de Gobierno porteño. Incluye a todos oficios de todos los cultos, con un máximo de 20 personas que ocuparán 15 metros cuadrados cada una. El ingreso para orar sigue vigente y la atención espiritual individual es con turno.
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Después de seis meses este lunes volverán las celebraciones religiosas en la ciudad de Buenos Aires, lo que en el caso de la Iglesia católica conlleva que se van a poder oficiar las misas, los casamientos y los bautismos, aunque con una serie de restricciones como que la capacidad máxima será de 20 personas.

La Dirección General de Entidades y Cultos de esa ciudad estableció este viernes que las celebraciones litúrgicas podrán realizarse con una capacidad de una persona cada 15 metros cuadrados con un máximo de 20 asistentes.

Asimismo, el ingreso a los templos para el rezo individual autorizado en julio seguirá habilitado, como también la asistencia espiritual individual, que deberá atenderse con turno previo. Dentro de los lugares de culto los fieles deberán permanecer con tapabocas y con los requerimientos según el protocolo.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, dijo en conferencia de prensa que "los cultos y la dimensión espiritual de las personas es fundamental en este contexto tan duro", al detallar el alcance de la nueva etapa de la cuarentena que sumará algunas flexibilizaciones, en un contexto de cierta estabilidad con tendencia a la baja de los contactos en la ciudad, aunque en un nivel que los expertos consideran que sigue siendo alto.

“Esta serie de medidas pone de manifiesto el lugar que la ciudad otorga a la dimensión espiritual y su mirada integral en el cuidado de los vecinos y vecinas”, agregó el director general de Entidades y Cultos, Federico Pugliese.

La decisión de permitir las celebraciones religiosas llega después de tres semanas en que -en diálogo con las autoridades porteñas- las confesiones religiosas debieron analizar cómo llevar adelante sus rituales respetando el protocolo marco de la ciudad que conlleva la preservación de la distancia social y el uso del barbijo y el alcohol en gel.

En la etapa anterior, Rodríguez Larreta había anunciado que comenzaría a estudiarse con los líderes de los cultos que actúen en la ciudad las medidas para posibilitar la vuelta de las celebraciones, un reclamo que venían haciendo los principales cultos y que motivó que en julio se autorizara el rezo individual en los templos.

La demora en la vuelta de las celebraciones religiosas originó por aquel entonces una dura declaración del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, y del gran rabino de la AMIA, Gabriel Davidovich, en la que decían que “se quiere invisibilizar a Dios” en la vida pública.

“La práctica de nuestros credos no es una actividad esencial, sino una necesidad vital para la población”, decían.

La apertura a las celebraciones en la capital federal se suma a medidas como el protocolo para el acompañamiento a pacientes en final de vida y la posibilidad de que un ministro religioso ingrese a los cementerios para la realización del responso junto a los familiares del difunto, habilitado el 1 de junio.


Fuente: Clarín y VR