san francisco de curicó

Dolor de los obispos de Chile por el incendio de la iglesia franciscana

La diócesis de Talca y de Curicó y la Orden Franciscana dieron su pesar por el monumento histórico nacional que ardió el miércoles. Las causas se están investigando y en principio se descarta que sea intencional.
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Dolor y solidaridad con la comunidad local: estos son los sentimientos expresados por la diócesis chilena de Talca, tras el violento incendio que de struyó la iglesia de San Francisco de Curicó, monumento histórico nacional. Las llamas, que comenzaron a arder el miércoles por la mañana, golpearon primero el sector del antiguo convento. Luego fueron controladas gracias a la intervención de los bomberos, pero desgraciadamente se reavivaron al final de la mañana, afectando la nave central y el techo de la iglesia.

Actualmente, se están llevando a cabo investigaciones para aclarar el origen de los incendios. Sin embargo, no parece haber ninguna relación con los actos de violencia que en las últimas semanas han azotado al país, donde desde hace algún tiempo se viven vibrantes protestas de la población pidiendo mejores condiciones sociales y una mayor igualdad.

Por su parte, el vicario de Curicó, padre Rodrigo Arriagada Mora, expresó su cercanía a las familias locales: "La iglesia de San Francisco -dijo- es un patrimonio cultural muy importante, porque de ella nació la ciudad de Curicó. La gente recuerda con cariño lo que vivió aquí. Confiamos en Dios para poder seguir trabajando y superar este incidente".

Por su parte, la Orden Franciscana de Chile, a la que la iglesia fue confiada hasta 1987, también se expresó tras lo sucedido: "Esta iglesia es un bien común que cuenta para nosotros como sociedad y nos pertenece a todos; por eso su destrucción afecta a toda la sociedad, con su memoria".

"Este acontecimiento -reitera la orden- "nos llama urgentemente a pensar en el Chile que queremos, soñamos y deseamos. Hoy más que nunca, de hecho, debemos ser constructores de fraternidad y, al mismo tiempo, decir basta a la violencia que daña el corazón de Chile".

De ahí el compromiso de los franciscanos de "ser instrumentos de paz y justicia", para "construir un Chile más justo y fraterno, capaz de satisfacer los deseos y las esperanzas de todos los habitantes del país".

Construida en 1731 en estilo neogótico y con una torre de 40 metros de altura, la iglesia de San Francisco de Curicó fue declarada monumento nacional en 1986. A partir del año 2000, debido a un terremoto, el lugar de culto dejó de utilizarse para actividades religiosas y actualmente se está llevando a cabo un proyecto de restauración y reurbanización, coordinado por el gobierno regional, el Ministerio de Obras Públicas y la municipalidad local.


Fuente: Vatican News