Miércoles 24.02.2021

islámicos – autor: Beytullah Cholak

El amor en el Islam

El acto de amar trasciende los sentimientos y constituye un estado del alma o de la conciencia. Qué es el amor? El amor es un concepto universal relacionado con la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes cosmovisiones y punt
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habitualmente se interpreta como un sentimiento y, con frecuencia, el término se asocia con el amor romántico. En el terreno religioso presenta profundas connotaciones espirituales, de manera que trasciende el sentimiento y pasa a ser un estado del alma o de la conciencia, identifica - do en el Islam con un atributo incluso de Dios.
En la literatura islámica el amor suele mencionarse como algo vertical en el sentido que nace de su fuente primigenia: el mismo Creador, pero llega a extenderse hasta la criatura más ínfima.
Según el misticismo musulmán, todo amor en este mundo es esencialmente Divino, y esto es cierto tanto para el amor que una leona tiene por sus crías como para el de un hombre por su pareja, sin mencionar objetos inanimados, tales como el amor de un árbol por la tierra que lo alimenta o el amor cósmico que mantiene a los planetas en órbitas o hace que el Sol brille con luz resplandeciente sobre todos los seres de este mundo. El amor emana de su raíz Divina absoluta: Dios mismo.
Dice el Sagrado Corán  «Y también es Indulgente, Aquel Quien se halla lleno de amor» (85:14). Dice un hadiz (Tradición Profética): «Mi siervo no puede acercarse a Mí a través de algo más loable que la realización de las obligaciones que le he impuesto. Aparte de aquellas obligaciones, él sigue acercándose a Mí por actos supererogatorios de veneración, hasta que Yo le ame. Cuando le amo, seré los oídos con los que él oiga, los ojos con los que él vea, las  manos con las que agarre y los pies con los que ande». En nuestra religión el amor es la
base de la creación del Universo entero, con todo lo que contiene. Toda y cada una de las cosas creadas tienen como base y fundamento el amor. El amor es la médula de todos los mundos, visibles o invisibles, conocidos o desconocidos, el amor es el secreto de la creación. La raíz árabe de la palabra amor: hubb, alude a la inclinación del alma hacia algo material o espiritual en lo cual encuentra placer y deleite; tiene varias manifestaciones pero una esencial: El amor verdadero: El amor que desea Dios es el amor que nunca cesa por ninguna causa o razón y que se sustenta a sí mismo sin consideraciones de recompensa o beneficio. Este sentimiento se de - signa con las palabras árabes hubb fiallah, amor por el amor de Dios.
Quien ama por el amor de Dios continúa amando aún cuando la belleza se convierta en fealdad,  la juventud en vejez, la salud en enfermedad y la vida en muerte. Al amado se ama para siempre por el amor de Dios. Es soberano del amor entronizado en el corazón. Esta clase de amor es un don de Dios. Cuando las cualidades y los atributos que ocasionan el amor material cesan de existir, el amor mismo desaparece. Pero el amor espiritual es duradero y eterno. Si observamos cuidadosamente la historia humana obtendremos de ella una gran lección. Veremos cómo el afecto material se ha extinguido, olvidado, anquilosado y petrificado. En cambio siguen de pie los amigos y amantes de Moisés, Jesús y el amado Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con ellos), cuántos creyentes se encuentran hoy en el mundo deseosos y dispuestos a sacrificar todo por ellos, estarán allí hasta el fin de los tiempos. En nuestra época, considerada por muchos como la época del materialismo, hay millones de seres humanos con cuyo amor y devoción a Dios, Alabado sea, suspiran a Sus Mensajeros y velan en lo  íntimo de sus almas por ellos. Según Fethullah Gülen, erudito teólogo y filósofo islámico contemporáneo: El amor es una de las bendiciones más puras que el Más Misericordioso ha otorgado a la humanidad. Existe en toda la creación como semilla. Esta semilla germina bajo circunstancias favorables y, creciendo como árbol, florece y finalmente madura como fruta para unir el comienzo con el final. Dice Rumi, un notable sabio sufí (místico islámico): “Si eres  la amante del Amado no mires a nadie; que te abrase el fuego como a Abraham. Haz como él y hallarás las rosas, cesará el dolor”.