JUDIOS. UNA ENSEÑANZA DIVINA OTORGADA AL PUEBLO DE ISRAEL.

El arte de escribir La Torá

Los primeros cinco libros de la Biblia que se leen en todas las sinagogas tienen que ser redactados a mano y cumplir con puntillosos requisitos.
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-Por Tzvibar Itzjak-

La Torá, o primeros 5 libros de la Biblia (Génesis-Éxodo-Levítico-Números-Deuteronomio) se leen en todas las sinagogas del mundo del llamado Sefer Torá o Rollos de La Torá, que es una virtuosa pieza de arte- sanía escrita a mano. En esta oportunidad explicaré quién la prepara y cómo se escribe.

El escriba: es llamado “sofer” (escriba). Para ser sofer se requiere de entrenamiento, estudio minucioso y habilidad en la caligrafía. No es necesario que el sofer sea rabino o viceversa. En su escritura, no puede simplemente confiar en su memoria, ya que La Torá contiene 304.805 caracteres y lleva muchos meses de trabajo. El sofer debe concentrarse con intensidad durante su tarea, y con devoción especialmente cuando escribe el nombre de Dios.

El pergamino: La Torá se escribe sobre un cuero que requiere de una preparación especial, de modo que termina siendo como un lienzo muy fino. El sofer traza sobre ese cuero una serie de líneas a modo de renglones casi imperceptibles. Una vez finalizada la escritura, cose cada pergamino con tendones disecados de animales, de manera que formará un largo rollo.


La tinta: se utiliza una tinta vegetal, mezcla de savias, miel y alquitrán que le da el tono negro. La tinta se transforma en un objeto indeleble.


La pluma: se escribe con una de ave y se utiliza un tintero. Jamás se utiliza una pluma de metal.

La caligrafía: existen muchas formas de letras hebreas, pero la única aceptada para la escritura del rollo de La Torá es la denominada “escritura asiria”. Las letras deben ser todas de la misma talla, sin borrones ni decoraciones adicionales a las estrictamente permitidas. Cualquier ilustración está absolutamente prohibida. Si se añade o se quita una letra, el texto es inhibido de su uso congregacional.

Se relata que cuando Dios le entregó La Torá a Moisés en el Monte Sinaí, no le dictó sólo palabras sino códigos. Por eso, agregan los maestros, cada letra tiene en su forma y contenido un secreto y un sentido. La ausencia de alguna de ellas es como alterar el plan divino. De ahí, la puntillosa insistencia por la perfección de la escritura y su preparación. Pero de todos modos amerita destacar que muchos creen que el rollo tiene un poder sagrado. La sacralidad radica en su mensaje y no en su formato.