Miércoles 29.01.2020

OPINION - AUTOR: DANIEL GOLDMAN

El arte y el relato bíblico

Por: Daniel Goldman

La literatura, la pintura, la escultura y el teatro representaron los encuentros fraternos.
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Los encuentros bíblicos entre hermanos, fueron representados y reinterpretados tanto en la literatura, así como en la pintura, la ópera, la escultura y hasta el teatro. Sin ir más lejos, recomiendo al transeúnte apurado de nuestra ciudad, que al caminar por la city porteña, en las inmediaciones de Plaza de Mayo se detenga ante la Catedral Metropolitana y aprecie la ornamentación del frontispicio de la misma. Constituye la imagen del abrazo de José con su padre y sus hermanos. Esta obra fue realizada por el francés José Dubourdieu en el año 1863 y alude a la deseada unidad nacional en nuestro país. Dubourdieu, prolífico escultor es también el autor de la estatua de la Libertad que corona la Pirámide de Mayo. 
Por otro lado, si bien Caín y Abel fueron motivo de inspiración para más de una tira televisiva, también resultaron el estímulo para que el controvertido
escritor portugués José Saramago, nos convoque provocativamente a pensar, debatir y hasta sonreír con su libro Caín, que describe la relación de esta dramática pareja y su vínculo con Dios. Esaú y Jacob es el nombre de una bella novela escrita por el célebre brasileño Machado de Assis, a quienes describe como hijos de padres mulatos de origen humilde en la colonial Río de Janeiro. Cabe mencionar también a Peter Paul Rubens, el virtuoso pintor alemán del Siglo XVI, quien estimulado por el relato bíblico, diseñó a un Jacob haciendo las paces con su hermano Esaú, muchos años después de haberle robado la primogenitura. Esta bella y colorida obra conocida como La Reconciliación, que muestra a dos individuos casi ancianos, uno con una actitud de disculpa y el otro munido de una armadura se encuentra actualmente en la Galería Nacional de Escocia. “José y la asombrosa túnica multicolor de los sueños” es el título de una maravillosa comedia musical que tuve el privilegio de ver. Se estrenó en Londres en los mediados de los 60 y sigue siendo un éxito de espectadores. Esta obra fue traducida a varios idiomas y representada por los mayores actores y cantantes de este género. Estos pocos ejemplos nos permiten comprender que arte y valores corren por un mismo sendero.