En la fiesta de San Cayetano

El arzobispo pide detener espiral de violencia que "desangra" a Rosario

Eduardo Martín exhortó a las autoridades a actuar "con premura" para poner fin a la pérdida de vidas humanas a causa de una violencia "irracional" que, sostuvo, no deja de desangrar a esta ciudad santafesina. Y rogó al santo por paz y seguridad.
Comparte

Tras dos años sin peregrinación por la pandemia, la tradicional celebración de San Cayetano volvió a convocar a este domingo a miles de fieles que se acercaron primero hasta la parroquia rosarina dedicada al santo y luego llenaron la plaza Libertad donde el arzobispo de Rosario, Eduardo Martín, presidió la misa para pedir por pan, paz y trabajo.

Durante su homilía, el prelado habló directamente de la “espiral de violencia” que vive la ciudad de Rosario y pidió “que cese la pérdida de vidas humanas”.

Además, apuntó directamente a las autoridades, sin distinción ni nombres propios, y les reclamó que “busquen inclaudicablemente el bien común y no intereses particulares”.

Al mismo tiempo, adhirió al mensaje de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal en el que se advierte sobre "una inflación asfixiante" y se le reclamó a la dirigencia política que deje de lado las diferencias para buscar soluciones.

Ante una multitud de gente que cubría gran parte de la plaza, el arzobispo de Rosario se refirió durante su homilía a los dos grandes problemas que atraviesan el país y la ciudad: la situación económica y la inseguridad.

Sobre este último punto y refiriéndose expresamente a la realidad que vive la ciudad, Martín reclamó: “En Rosario necesitamos con premura la paz, que cese la pérdida de vidas humanas, muchas de ellas inocentes, que se deje de desangrar Rosario".

"Por eso, hoy también venimos a San Cayetano a pedir por la paz en nuestra ciudad. Muchos padecen esta violencia irracional que a su vez genera una espiral de violencia que nos desangra. Pedimos desde lo más profundo del corazón, el don de la paz”, sostuvo.

Martín exhortó a las autoridades a que “busquen inclaudicablemente el bien común y no intereses particulares, pues, como nos dice el apóstol Pablo, tenemos necesidad y derecho a disfrutar de paz y tranquilidad como condiciones para una vida digna”.

A su vez, recalcó que ese “es el papel y la función de la autoridad pública, por eso rogamos hoy por ellos”.

Fuente: Agencias