ACCIONES SOLIDARIAS EN TIEMPOS DE PANDEMIA

El compromiso de los maestros ante la falta de voluntarios

Por: María Montero

Docentes junto con exalumnos y scouts suplen en las obras de Cáritas a integrantes de grupos de riesgo.
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En más de 100 días que lleva la cuarentena, los docentes montaron un sistema de atención a distancia para mantenerse cerca de sus alumnos y seguir brindándole clases con todo lo que esto conlleva. Planificaciones, millones de whatsapp, respuestas por mail a cualquier hora del día, preparación de clases por zoom y un acompañamiento casi personalizado de cada chico que trata de seguir estudiando desde su casa.

Maestros que también tienen la responsabilidad de sus propios hogares, muchos además con hijos que atender y que en medio de estas obligaciones que les consumen casi todo el día, decidieron dar un paso más para llegar a quienes lo necesitan.

Son docentes de escuelas parroquiales que dependen del arzobispado de Buenos Aires y que justamente por estar tan ligados a los servicios que habitualmente brindan sus parroquias, hoy acompañan la obra de Cáritas.

“No teníamos voluntarios en Cáritas ya que muchos de ellos eran grupos de riesgo –explica el padre Juan Manuel, párroco de Nuestra Señora de Luján de los Patriotas, del barrio de Mataderos- entonces los jóvenes del grupo misionero de exalumnos y varios docentes que salían desde el año pasado a dar alimentos a gente en situación de calle, se pusieron al hombro la acción solidaria de pasar por las casas a buscar lo que la gente dona, clasificar los que acercan a las parroquias y preparar viandas para llevar junto con bolsones de alimentos a las casas”. “Es cierto que estamos a full y sobrepasados como docentes con el trabajo y los chicos pero hay una gran palabra que nos convoca y es ‘empatía’, ponerte en los zapatos del otro, escucharlos por teléfono, dedicarles unos minutos, entender sus maneras de pensar y sus historias, porque cuando uno pone el corazón todo es posible”, afirma Claudia Ramos, maestra de Nivel Inicial en el Instituto Luján de los Patriotas.

Ella es parte del grupo de docentes de los tres niveles de la escuela que se ocupan de preparar 105 viandas semanales. Se dividen en grupos donde cada maestra cocina en su casa 15 raciones, otras reciben alimentos no perecederos y los reparten a otros equipos que arman bolsones con los productos que van consiguiendo. Todas utilizan sus propias redes sociales para hacer las campañas de donaciones. “La gente es muy agradecida, nos envían fotitos, mensajes, –señala Claudia-, recibimos mucho más de lo que damos. Cuando terminás te explota el corazón y te mueven las ganas de seguir ayudando”.

Verónica López, maestra de primaria en el Instituto Hijas de Jesús, de Villa Urquiza señala: “Hoy en día se habla de los privilegiados y los que no lo son, por eso creo que hay que luchar por un mundo mejor, desde lo pequeño y personal, ponerlo al servicio de los demás”.

Desde que comenzó la pandemia ella, junto a un grupo de compañeros del grupo scout, también asumieron el espacio de Cáritas de la parroquia Nuestra Señora de la Unidad del barrio de Villa Pueyrredón.

Tres veces por semana atienden a 150 personas que se acercan de los alrededores de la Iglesia y algunas de la provincia –hasta estos días que se hizo más estricta la cuarentena- dándole alimentos y ropa. Al ver la necesidad de tanta gente decidieron agregar además una olla popular los sábados donde se preparan 120 viandas.

La docente asegura que en estas circunstancias nunca fue una opción quedarse en su casa sin hacer nada, mientras que otros necesitaban. “Tiene que ver con una convicción profunda que nace en el ámbito espiritual junto a la fe católica que descubrí desde muy adolescente y que hace que no dejen de conmoverme ciertas injusticias”, describe. Y agrega: “Estoy convencida que hay que concientizar, acompañar, comprometerse, porque vale la pena. Sin duda es mi manera de vivir –advierte- porque pensar qué hubiera hecho Jesús en esta circunstancia puede sonar naif, sin embargo es revolucionario. Él nunca hubiera dudado en salir al encuentro de los otros, con cuidado y respeto de las normas sanitarias, pero no se hubiera quedado en casa mientras que otros lo necesitaban”.