ENTREVISTA AL GENERAL ANDRE COX

El compromiso del Ejército de Salvación

La máxima autoridad de esta organización internacional evangélica cristiana, que reúne a más de un millón de soldados, pasó por Buenos Aires.
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- Yasmin Diamore -

Un ejército con más de un millón de soldados voluntarios combate hoy en 127 países. No usa armas de fuego y asume el compromiso de salir a luchar con una conducta ejemplar: cero consumo de alcohol, tabaco y drogas (salvo usos medicinales). El General André Cox, su máxima autoridad, estuvo unos días en la Argentina para conocer otro de sus territorios y motivar a quienes ponen el cuerpo. Son el Ejército de Salvación y pertenecen a la iglesia evangélica cristiana.

“Estamos en la iglesia y fuera de ella”, explica André y con simples palabras refiere a la misión de la organización que hace tres años comanda: predicar el Evangelio y responder a las necesidades sociales. “No somos sólo una iglesia sino un ejército que cobra sentido cuando los soldados luchan; si es tamos sentados en el cuartel mientras el mundo se cae alrededor, entonces no somos útiles”, agrega. Pero las cifras revelan su utilidad: 52 hospitales, 440 residencias para gente sin hogar, 252 hogares para rehabilitación de adicciones, 182 guarderías infantiles, 200 geriátricos, 95 sitios para alojar refugiados y más.

Detrás de las obras hay una estructura militar que le da forma física y semántica. Todo cristiano que quiera ser parte del Ejército puede asumir el compromiso y la conducta de un soldado mediante la firma de un acuerdo. Pero aquellos soldados que sientan el llamado podrán luego entrenarse y estudiar durante al menos cinco años para ser oficiales (equivalente al cura en la Iglesia católica). Tanto André como sus padres y abuelos sintieron el llamado.

Africa, Suiza e Inglaterra son los lugares entre los que Cox repartió gran parte de sus 62 años: en el primero, su infancia; en el segundo, la crianza de sus tres hijas, y en el tercero, su residencia actual. Tras su asunción como General el ritmo de viajes se aceleró: está fuera de casa seis meses por año. “No fui elegido para estar en Inglaterra sino para el mundo. Cada país me ayuda a entender las amenazas y oportunidades localmente”, explica André.

Entre los recuerdos de viaje guarda una anécdota que el papa Francisco le contó en una audiencia privada que tuvo hace dos años. “Nos dijo que cuando tenía cuatro años caminaba por la calle y al ver a dos mujeres vestidas ‘graciosamente’ le preguntó a su abuela si eran católicas. Ella respondió que no, que eran protestantes pero buena gente”. André estima “la apertura de corazón” del Papa y la reputación de su Ejército. Pero siente la exigencia de mantenerla en ese alto nivel “porque es algo ganado, no un derecho”.

Al lado del General está una argentina que también viste el uniforme negro con insignias bordó y doradas. Es su esposa Silvia Volet. Aunque nació en nuestro país, sólo permaneció tres años y apenas recuerda oír a sus padres decir cuánto amaban “a su gente y forma de vida”. Ahora pisa por segunda vez la Argentina, como Presidenta Mundial para los Ministerios Femeninos. “El rol de la mujer es parte del ADN del Ejército”, explica Silvia, quien recorre el mundo motivándolas y defendiendo su imagen. En el Ejército los cargos son ocupados indistintamente por hombres y mujeres.

Aunque tiene problemas que resolver y donaciones que acrecentar para sostener al Ejército, su máxima autoridad sonríe con frecuencia. “Soy un apasionado del Ejército de la Salvación –confiesa André–. Si logramos evangelizar no con palabras sino con trabajo social, conseguiremos el equilibrio justo”. Para alcanzar el futuro con el que sueña no cree que puedan hacerlo solos: alienta la pro-actividad junto a otras religiones y en la política. En medio de las actividades, la funda del celular le recuerda los rostros de los cinco nietos que lo esperan en Suiza cuando comiencen sus vacaciones. Sólo la mayor de sus nietas es soldado del Ejército. El resto no alcanzó la edad para decidirlo y, como dicen sus abuelos, “será su elección”.

ACTIVIDADES

Con presencia en la Argentina

El Ejército de Salvación, como movimiento internacional, es una parte evangélica de la iglesia cristiana. En la Argentina cuenta con 11 centros (lugares de actividades gratuitas, religiosas y comunitarias), y también con una residencia estudiantil, un centro para campamentos, una guardería de niños y una oficina de orientación social.
En septiembre, con la incorporación de Madagascar, el Ejército logrará estar presente en 128 países. La misión principal de quienes pertenecen al Ejército es predicar el Evangelio de Jesucristo y responder a las necesidades humanas en Su nombre, sin ningún tipo de discriminación.