LAUDATO SII, LA ENCICLICA DEL PAPA. EL HOMBRE, COMO CENTRO DE LA CREACION.

El déficit ambiental se vincula con la crisis social

Por: Ricardo Ríos

El obispo Jorge Lugones dice que ese diagnóstico es el principal aporte de Francisco para superar la actual degradación ecológica. “Eso lo diferencia de los partidos verdes y de Greenpeace”, señala.
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Otra vez San Francisco de Asís inspiró a Jorge Bergoglio. Primero fue el nombre para ser Papa. Ahora encontró en un fragmento del Cántico del Hermano Sol -compuesto por el santo en alabanza a la naturaleza-, el título que necesitaba para la primera encíclica enteramente suya: “Laudato sii, mi Signore, cum tucte le Tue creature” (“Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas...). Con Laudato Sii, el Papa entrega un pormenorizado trabajo sobre la preocupante actualidad del medio ambiente, que excede por largo los límites de la Iglesia católica. Hay que decir que hastá acá, no era precisamente salirse de ese perímetro la tradición que regía a las encíclicas papales.

Francisco alerta hoy sobre los riesgos del cambio climático, estimulado, entre otros factores, por el uso indiscriminado de recursos no renovables y el desinterés por la ecología de los sectores más poderosos; empeñados en no reconocer la directa vinculación de la crisis ambiental con los graves problemas sociales y humanos que se verifican a lo largo del planeta.

“Creo que ése justamente es el principal aporte que hace Francisco con su encíclica: llamar las cosas por su nombre. Nos habla de una crisis socioambiental, la cual afecta principalmente a los más pobres, y requiere soluciones integrales ya”, dijo en diálogo con Valores Religiosos el obispo de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones, encargado por la Conferencia Episcopal Argentina para hablar sobre este trabajo pontificio.

Agrega Lugones: “No se puede decir que la visión de Francisco sea la misma de los partidos verdes u organizaciones como Greenpeace. Porque éstos se limitan a la denuncia del déficit ecológico. El Papa, en cambio, puntualiza que el centro de la creación es el hombre. Sus problemas, hablan de la crisis ambiental”. El Papa los enumera: aumento de migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradación del medio ambiente, lentitud de las empresas para asumir el desafío, la falta de límites que tiene para desenvolverse el poder conectado a las finanzas, el desempleo.

Lugones también pone el ojo en la llamada cultura del descarte. “Dios determinó que el hombre sea el administrador de la naturaleza -remarca-. Pero si permitimos, por ejemplo, que canillas y cañerías pierdan sin repararlas, estamos administrando mal. En tres décadas, un tercio de la población no va a tener agua dulce”.

En Laudato Sii, el Papa tampoco se anda con vueltas para denunciar el fracaso de las cumbres sobre medio ambiente. Barak Obama fue uno de los primeros líderes planetarios en saludar el aporte pontificio, al calificarlo de “testimonio valiente”. Sugestivo, tratándose del jefe de una potencia que al día de hoy sigue sin reconocer el Protocolo de Tokio, un tratado sellado en 1997 por casi todas las naciones, comprometiéndose en una reducción de los gases invernaderos.

Lugones reconoce la contradicción pero deja una puerta abierta al cambio. “Hace unos años nadie quería saber nada con la reforma sanitaria de Obama y ahora ha salido hasta la Corte Suprema de Estados Unidos a respaldarla”.