El desafío: cuidar la Casa Común

Por: Consejo de Pastoral Educativa

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“«Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia” (LS 1). Con estas palabras comienza el Papa Francisco su encíclica sobre el Cuidado de la Casa Común.

El capítulo 6 lo dedica a la “Educación y la espiritualidad ecológica” en donde nos plantea que el aprecio por la creación constituye “desafío educativo”. El documento papal no es una declaración acerca de la ecología sino una mirada teológica de la creación. Por cual, nos invita a los educadores a promover una “educación ambiental” que nos disponga “a dar ese salto hacia el Misterio, desde donde una ética ecológica adquiere su sentido más hondo” (LS 209), es decir, descubriendo y ayudando a hallar en lo creado la huella de su Hacedor (Sab. 13,1-5). A la vez, como parte de su magisterio social, el Sumo Pontífice nos invita a “replantear los itinerarios pedagógicos de una ética ecológica, de manera que ayuden efectivamente a crecer en la solidaridad, la responsabilidad y el cuidado basado en la compasión” (LS 210). De esta manera, no estaremos solo dando información acerca de la protección de la Casa Común sino asumiendo dicho cuidado formando hábitos y virtudes que conlleven el respeto por la Creación. “Sólo a partir del cultivo de sólidas virtudes es posible la donación de sí en un compromiso ecológico” enfatizó el Papa (LS 211). Por último, como todo el pensamiento social del Obispo de Roma, busca fundar un nuevo estilo de vida que plasme en el aquí y ahora la Doctrina Social de la Iglesia, por eso subraya: “La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza. De otro modo, seguirá avanzando el paradigma consumista que se
transmite por los medios de comunicación y a través de los eficaces engranajes del mercado” (LS 215).

La Iglesia Católica, a través de sus escuelas, se adelantó desde hace varios años a la propuesta de la reciente Ley N.° 27.621 de Educación Ambiental Integral sancionada el 14 de mayo pasado, dándole a la educación ecológica una mirada antropológica, transcendente y religiosa de la cual carece la legislación aunque se mencione su carácter de multidisciplinariedad, interdisciplinariedad y transdisciplinariedad.