Miércoles 23.06.2021

REFLEXIÓN DEL INSTITUTO DE DIÁLOGO INTERRELIGIOSO

El desafío de no importar conflictos e intensificar los lazos intercomunitarios en la Argentina

Por: IDI

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Mientras en muchos países del mundo existen conflictos religiosos de coexistencia e intolerancia, en nuestro querido país, el carácter de la real convivencia resulta ser uno de los aportes centrales y significativos. La argentinidad se entrelaza a través del instrumento del diálogo, herramienta con la cual reconocemos al otro en su calidad de tal. La práctica desarrollada en estas tierras interpela nuestro espíritu convocándonos, como seres sensibles y sensatos, a comprometernos con los valores de armonía y concordia, y conduciéndonos a una acción compartida.

En este sentido, el Instituto del Diálogo Interreligioso (IDI), inspirado en el mensaje del Papa Francisco, de manera permanente hace un llamado público para que en toda zona de conflicto, los líderes restablezcan la paz mediante el diálogo. En un mundo sacudido y a la vez paralizado por tantas tragedias, a la que se suma la actual pandemia que nos ataca, la necesidad de armonía es el necesario soporte para que todos sobrevivamos. Afirmándonos en las experiencias que tienden a buscar y hallar el sentido de la coincidencia, aprendemos el hondo carácter del encuentro como herramienta primordial para la paz, e insistimos a que los pueblos no se vean sucumbidos en la muerte y la destrucción, sino exaltados en la unión y la fraternidad.

Sabemos que nunca ha habido una buena guerra, del mismo modo que jamás hubo una mala paz. Desde nuestra perspectiva religiosa de vida, la perfección de la Paz-Salam Shalom deviene de un indisociable equilibrio humano que se compatibiliza con el resto de la creación, originado a partir de esa totalidad a la que damos el nombre de Dios-Allah-Adonai. Cada cultura ha elaborado sus propios símbolos y formulaciones del Misterio.

El primer signo de aproximación debe ser la admiración por la sabiduría y la belleza de las tradiciones que se han influenciado y enriquecido mutuamente, aportando valores a la civilización universal. Y son esos signos los que infunden el ejercicio del diálogo en la Argentina. Ello nos enseña a aceptar la alteridad, reconociendo los valores y derechos,
respetando las categorías de igualdad y también las diferencias, permitiéndonos convivir genuinamente. Por eso debemos ser virtuosos para no instalar conflictos, y capaces para exhibir nuestro modelo.

Con este ánimo, desde el Instituto de Diálogo Interreligioso anhelamos que las colectividades cristiana, judía y árabe de la Argentina, a través de sus instituciones y organizaciones sigan generando gestos paradigmáticos que intensifican los lazos que las relacionan.