JUDAÍSMO

El día del Limud

Un espacio para dialogar y debatir entre los judíos de todas las edades y denominaciones religiosas. Talleres para los más variados gustos.
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Desde hace tres años, en Buenos Aires, judíos de todas las edades y denominaciones religiosas se encuentran en un día Limud. Un espacio para dialogar, debatir, aprender o enseñar sobre diversos temas de interés.
Limud, que significa “estudio”, es un proyecto que nació en Inglaterra en 1980 y se extendió por decenas de ciudades en el mundo. En el país, se puso en marcha gracias a la iniciativa de un grupo de voluntarios interesados en llevarlo adelante.
Uno de los gestores, Fernando Rubin, actual gerente del Banco Hipotecaria Nacional, asegura que “en realidad, somos protagonistas de lo que queremos recibir, porque las propuestas se arman de acuerdo a lo que se desea transmitir o compartir en relación con el mundo judío”. Como concepto y evento,
Limud se propone conectar a los judíos de todas las edades, experiencias, conocimientos y tipo de observancia religiosa a través del aprendizaje y la enseñanza.
El pilar de esta organización es el voluntariado, pero con la particularidad de que no hay directivos. “Todos somos iguales –explica Rubín– porque es totalmente horizontal, liderada y manejada por voluntarios”.
El objetivo es que durante un día completo los participantes puedan elegir entre 50 talleres que recorren temas tan diversos como filosofía, religión, política, historia, arte, cine, entre otros, y participar de aquellas actividades que le despierten más interés, curiosidad o simplemente ganas de aprender.
En cada bloque horario de 90 minutos de duración, hay 10 ó 12 sesiones simultáneas donde se puede discutir por ejemplo, quién tiene derecho a definir la identidad judía, la problemática de los gays en la comunidad, aprender sobre ortodoxia, Torá, Evangelio y Corán, mitos y realidades de la violencia familiar, artes plásticas, danza, o cómo cocinar los platos tradicionales transmitidos de abuelas a nietos.
El último Limud, que se realizó a fin de agosto en la Universidad Maimónides, convocó a más de 500 personas y 60 disertantes quienes, a su vez, también eran participantes de otros talleres, haciendo vivo el lema de esta propuesta: “Todos podemos enseñar y aprender”.