Miércoles 24.04.2019

ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA - AUTOR: PBRO. GUILLERMO MARCO

El gozo de poder contar con Jesús

Por: P. Guillermo Marcó

Pese a las dificultades cotidianas, la Navidad es una invitación a tener una mirada esperanzada ante la vida. Y a celebrarla compartiendo con quienes nos rodean, pese a que algunos se empeñen en quitarle su sentido religioso.
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Como siempre cuando se acerca la Navidad, en este tiempo solemos hacer un balance del año, mirar para atrás y evaluar nuestros logros y fracasos.  Es saludable hacer esta suerte de examen de conciencia  personal porque nos permitebajarnos del acelerado tren en el que estamos para mirar la
vida con cierta perspectiva. 
Seguramente lo primero que aparecerá será lo malo, lo que padecimos, lo complicado que fue vivir en nuestro querido país: las múltiples tensiones irresueltas, el creciente clima de hostilidad y enfrentamiento en el marco de un teatro cotidiano de ofensas, mentiras y acusaciones cruzadas. 
Sin embargo, el Niño que está por venir nos invita a tener una mirada positiva y agradecida. Haciendo mi propia evaluación, diría
que cuando miro mi historia humanamente, puedo ahogarme en el mar de las dificultades. Pero la fe me invita -frente a la pobreza de mis recursos humanos, mis faltas y omisiones- a experimentar que necesito -¡y puedo!- “ser salvado” por Dios. 
Si acompaño mi balance reconociendo con humildad esta experiencia de mi limitación puedo esperar al Niño que está por venir.Es importante volver a recordar qué es la Navidad, qué es lo que festejamos, porque -aunque parezca una obviedad- la sociedad de consumo se ha encargado de borrar del mapa al protagonista de la fiesta: Jesús. Los pesebres escasean y el universo de adornos navideños y lucecitas de colores ocultan su sentido religioso. 
Se acercan las “fiestas”, dice la gente, mientras muchos se deprimen, porque estas fechas les traen nostalgia, tristeza por la ausencia y el recuerdo de algún ser querido que ya no está. Una fiesta se  Diferencia del tiempo de trabajo. La fiesta es una irrupción de un tiempo distinto al cotidiano. En la fiesta uno vulnera el horario, se acuesta más tarde, come de más. Con la fiesta no se gana, más bien se pierde económicamente, por eso el avaro no puede hacer fiesta. Porque en ella no se calcula sino que en cierto sentido se derrocha, se abre la puerta y hasta se agranda la mesa para poner un plato de más para el que no estaba previsto o invitado.
Es por eso que quienes más saben “hacer fiesta” son los pobres, porque comparten lo que hay, sin tanta formalidad ni invitaciones. En la vida cotidiana se lucra para vivir, en la fiesta se gasta para compartir. La alegría es la ganancia de la fiesta.
 La Navidad es una fiesta porque “Tata Dios” decidió romper su rutina, salirse de la eternidad y meterse en el tiempo de los hombres.
 A María se le había cumplido el tiempo de dar a luz y, como a Dios le gusta hacer cosas desconcertantes, la mantuvo despierta junto a  José, golpeando todas las puertasdel pueblo natal de este. Al final fueron a una posada, pero allí tampoco había lugar para ellos.
 Lo que pasa es que “Tata Dios” había preparado una fiesta sin decirles nada a María y a José. Como no había lugar cerrado para tantagente, eligió un lugar bien abierto: un pesebre. Sí, un humilde pesebre. Es que en aquella noche, “Tata Dios” tenía pensado para aquella fiesta sorpresa muchos invitados: los ángeles, los pastores, los reyes, las estrellas y hasta los mismísimos animales. 
¡Sí!, Aunque no lo creas, una vaca y un buey fueron testigos privilegiados de este alumbramiento. Dios quedó tan contento con la fiesta que la repite cada año. Vos también estás invitado. En esta Navidad acércate al pesebre. “Tata Dios” te invita y corre con todos los gastos.