CAMPAÑA EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

El nacimiento de Jesús como eje de la Navidad

Por: Sergio Rubin

Con pesebres en la vía pública, festivales y muestras la Iglesia con la cooperación del Estado quiere este año contrarrestar una cultura que relega su sentido religioso.
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El sentido religioso de la Navidad -la evocación del nacimiento de Jesús, el hijo de Dios para los cristianos- hace tiempo que está bajo asedio en muchas partes del mundo, sea por una cultura que relega lo religioso al templo, sea por una exacerbación del consumo. O, recientemente, en aras de un lenguaje inclusivo que llevó a un organismo de la Unión Europea a querer recomendar a sus países miembros reemplazar el “feliz Navidad” por el “felices fiestas”, intento que fue frenado por una catarata de críticas del mundo cristiano. En diálogo con los periodistas en el vuelo de regreso de su gira por Chipre y Grecia, el Papa Francisco criticó esa iniciativa -la consideró un “anacronismo”- y luego -al recibir a quienes donaron el Árbol de Navidad y el pesebre que este año se instaló en la Plaza de San Pedro siguiendo una tradición- exhortó a “no vivir una navidad falsa y comercial”.

La Argentina no escapa a la tendencia al desdibujamiento de la Navidad, por lo menos en cuanto a los signos externos. Y como en otros países cabe la pregunta de si el pesebre fue desplazado por Papá Noel. Por eso, este año la Iglesia católica, comunidades evangélicas y el Gobierno porteño decidieron llevar adelante tanto de modo individual como mancomunadamente iniciativas que destaquen en la ciudad de Buenos Aires la centralidad religiosa de la fiesta. Una de las principales es la colocación a partir de este sábado de pesebres en una plaza de cada una de las quince comunas y en espacios de los barrios populares, a propuesta de la dirección de Comunidades y Culto. Además, desde este viernes y hasta el jueves, habrá conjuntos que interpretarán temas navideños en cinco puntos de la ciudad. Y el 18, una feria de Navidad en avenida de Mayo y Florida.

La exhibición del pesebre en lugares públicos contribuye claramente a fortalecer el sentido religioso de la Navidad. En ese sentido, el párroco de la iglesia de San Nicolás de Bari, ubicada en la avenida Santa Fe, a tres cuadras de la 9 de Julio, padre Alejandro Pardo, destaca el impacto que está teniendo la colocación de uno en las escalinatas del templo. “En estos días hemos sido testigos de la gracias que se derrama”, cuenta. Explica que “la gente se detiene a mirar la Sagrada Familia, otros tocan algunas imágenes o se sacan fotos y algunos rezar, pero todos en algún punto deseamos entrar en la escena y ser parte de esa familia: tener como Madre a María, como custodio a José y como hermano a Jesús. Deseamos que el pesebre acreciente ese deseo y transmita el misterio de la ternura de Dios, que se hizo niño para dejarse abrazar por nosotros”.

Como coordinadora de padres en la catequesis familiar y madre de cinco hijos y abuela, María Eugenia Crespo admite que intenta “con esfuerzo mantener a la familia de Nazaret en el centro” cuando se acerca la Navidad. Considera que “es muy tentador enfocarnos fuera de ella, en el apuro de fin de año y en las vidrieras. Para los cristianos -añade- Navidad es Dios con nosotros. El centro es Jesús. Pero cabe preguntarse si es posible que entre los cristianos permanezca el sentido religioso aún cuando haya sido despojado por la cultura”. Activa en el diálogo interreligioso -es directora de Iniciativa de Religiones Unidas-, subraya que el respeto a la identidad es un pilar en la construcciones de puentes”. No obstante, destaca que “el espíritu de la Navidad nos llama a compartir en vez de consumir, a silenciar en vez de aturdir, a unir en vez de separar”.

El coordinador del Consejo de Pastores de la Ciudad, pastor Norberto Saracco, afirma que “Navidad es Jesús” y que “solo tiene sentido en referencia a él”. De todas firmas, señala que “los valores que encarna trascienden nuestra fe en él o no porque Navidad es el recuerdo de que el amor es entrega y demanda de estar siempre del lado del que sufre. Navidad es Dios que abraza a la adolescente María embarazada, a los sin techo que duermen en el pesebre y a la familia obligada a emigrar. Navidad es el poder de los débiles que hace temblar al emperador”. Considera que “en estos tiempos de amor líquido, relaciones superficiales y grietas de todo tipo, Navidad nos invita a despojarnos de nuestras ‘fortalezas’ por el bien del otro”. Y completa: “Mientras pensamos en regalos recordemos que Navidad es tiempo de darnos antes que de dar”.

En esta asunción del espíritu navideño la Iglesia católica y las evangélicas tienen obviamente un papel preponderante. Pero el Estado también colabora a partir de la valoración del mensaje de todas las religiones, sin que ello afecte su laicidad. El director general de Entidades y Cultos porteña, Federico Pugliese, dice que el Gobierno de la Ciudad “todos los años
acompaña a las distintas comunidades en sus manifestaciones y celebraciones litúrgicas en el espacio público”. Subraya que en ese marco se inscriben, por ejemplo, “los candelabros
que con motivo de la celebración judía de Janucá se han colocado en algunas plazas así como otras iniciativas surgidas en torno a la Navidad”. Y señala que, a diferencia del parque navideño de años anteriores, esta vez “se buscó que todas las comunas participen” con un pesebre.

Más allá de los signos externos, es clave que los creyentes abran su corazón. El Papa también lo mencionó al recibir los principales símbolos. “El árbol y el pesebre -dijo- nos introducen en el típico ambiente navideño que forma parte del patrimonio de nuestras comunidades: un ambiente de ternura, de compartir y de intimidad familiar. Dejémonos envolver por la cercanía de Dios, por el ambiente navideño que el arte, la música, las canciones y las tradiciones traen a nuestros corazón”.

Finalmente, Francisco recomendó que “para que sea verdaderamente Navidad, no olvidemos esto: Dios viene a estar con nosotros y nos pide que cuidemos de nuestros hermanos, especialmente de los más pobres, débiles y frágiles, a quienes la pandemia corre el riesgo de marginar aún más. Porque -subrayó- así es como vino Jesús al mundo y el pesebre nos lo recuerda".