JUDIOS. EL VALOR DEL APRENDIZAJE.

El noble ejercicio de la memoria

Por: Daniel Goldman

Un nuevo aniversario del ataque a la AMIA renueva el deber del recuerdo y la denuncia.
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Un nuevo aniversario del atentado a la Amia gol- pea nuestras conciencias. La nefasta efemérides plagada de preguntas, sumerge esencialmente a familiares y sobre- vivientes en un sufrimiento insondable. Y como gota que horada la piedra, desde un refugio lleno de significado, de manera ejemplar ellos persisten incansablemente en una lucha contra la resignación, transformando la denuncia permanente en compromiso activo.

En sus búsquedas coinciden con el mensaje de las tradiciones religiosas que nos enseñan que el valor de la justicia es el emblema de la convivencia. En este sentido me permito añadir que la construcción de una era mesiánica cimenta la denuncia a través del compromiso y la participación de un acto trascendente vinculado al noble ejercicio de la memoria. Desde la Biblia se nos propone una dialéctica esencial, en el que las fronteras son precisamente por un lado el acto de “recordar” y por otro la función de “denunciar”. La pedagogía del más antiguo de los libros, asigna el ejercicio de la transmisión como una misión abarcativa que indica lo obsceno que significa el olvido, ya que el olvido mismo es la puerta de ingreso al sometimiento del autoritarismo.

En el mensaje acusatorio de los profetas, se impregna la palabra Divina de un desafío de responsabilidad en tiempos de crisis, para ejercer la dignidad entre los individuos. Fueron sus elevados actos los que permitieron que el mensaje bíblico se extienda hasta nuestros días, enseñándonos a comprender que cuando el uso de la memoria es de por sí un acto de denuncia alcanza el más legítimo sentido de amor al otro. En el ejemplo de los seres sufrientes, la audacia espiritual nos conmina a apelar a la conciencia de cada uno, para revivir las hondas enseñanzas que amalgaman memoria y denuncia en una sociedad cuyas heridas –como está a la vista– sangran todavía.