entre el cielo y la tierra

El otro escándalo: no ser solidarios

Por: P. Guillermo Marcó

El mensaje del Papa en el que se refirió a la pobreza se leyó en clave política y se le prestó poca atención a su llamado a todos los argentinos a participar generosamente, este fin de semana, en la colecta “Más por Menos”.
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La Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas, está dando los
últimos toques a la preparación de la tradicional colecta anual “Más por Menos”, cuya edición número 40 se realizará este fin de semana en todos las parroquias,
iglesias, capillas y colegios católicos del país.
El lema en torno al cual girará toda la campaña este año es: “Más solidaridad por Menos exclusión”. Al igual que la de Cáritas, que se realiza en junio, “Más por Menos” viene creciendo año a año. El año pasado superamos lo recaudado en 2007. Llegamos a un total de$5.683.598,59. Si se compara con las cifras que el Estado asigna al tema social, sigue siendo una cantidad muy magra, diría ínfima.
Las duras palabras de Benedicto XVI que hablaban del “escándalo de la pobreza en la Argentina” fueron discutidas en términos políticos, como una severa  advertencia al Gobierno, pero en realidad el mensaje papal, estaba referido a todo el pueblo de nuestro país, y particularmente con un sentido de exhortación a colaborar generosamente con la colecta.
Sin duda debe resultar escandaloso para cualquier europeo que un país que tiene tantas riquezas naturales como el nuestro y, sobre todo, es un productor de alimentos para trescientos millones de personas, no pueda abastecer a la totalidad de los 38 millones de argentinos. Puede entenderse en países como Etiopía, que carece de recursos naturales, o la India, que suma 900 millones de personas. Mucha gente en el país quiere ayudar, pero no lo hace porque no sabe si su ayuda llegará a quienes más lo necesitan. Esta colecta es una oportunidad, mas allá del credo que uno profese porque la solidaridad trasciende esas fronteras
y pertenece al lenguaje universal del amor. Es una oportunidad porque se sabe que alguien se ocupará de que, lo que done, efectivamente llegue. Se dice siempre que los argentinos somos solidarios, que es mucha la gente que de un modo u  otro, dona parte de su tiempo para colaborar con diferentes iniciativas, pero no sé si lo somos tanto a la hora de tocar la billetera. Monseñor Jaime de Nevares, solía decir que si Dios no te tocó el bolsillo, no te tocó el corazón. En el Evangelio, Jesús advierte sobre la necesidad de ser generosos. Una vez sentado mirando como la gente daba en el templo, vio a una mujer vieja que se acercaba a depositar en la ofrenda solo dos monedas de cobre, mientras muchos ricos daban muchas más. Jesús les dijo a los apóstoles: “Esta mujer dio más que ninguno porque los demás daban de lo que les sobraba y ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para comer” Paradójicamente muchas veces las regiones más pobres del país, en proporción, colaboran más con la colecta que en los lugares más ricos. ¿Cuánto ponemos en una colecta de domingo? Quizás dos pesos, a lo sumo diez. Sin embargo, para pagar los 1.500 pesos del sueldo de cualquier empleado parroquial harían falta 750 feligreses por domingo. Ello no revela una actitud generosa. Para paliar la necesidad tan urgente de tanta gente que lo pasa mal ¿cuánto habría que poner en conciencia? La re-s puesta es obvia. Teresa de Calcuta decía que hay que dar hasta que duela. Por otro lado no es un gasto inútil, es inve-r tir para la vida eterna. Al fin y al cabo, cuando muramos solo nos llevaremos lo que dimos. Para más información sobre los modos de donar se puede entrar a la página del Episcopado argen-ti no: www.cea.org.ar. Por lo pronto, durante este fin de semana las iglesias y colegios católicos de todo el país nos esperan.