audiencia con magistrados italianos

El Papa a los jueces: "Son mucho más que funcionarios"

En la administración de la justicia pueden ser un alivio o un consuelo, al igual que pueden herir o discriminar, les advirtió. Citó que en los casos de bioética o migrantes, donde hay lagunas legales, deben observar los hechos con suma responsabilidad.
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En su alocución a los miembros de la Asociación Nacional de Magistrados, a quienes el Papa Francisco recibió esta mañana en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico –al final de su encuentro de dos días sobre el tema “Nuestra historia, mirando hacia el futuro”, que tuvo lugar en la Universidad La Sapienza en Roma– el Pontífice destacó la celebración de los 110 años de existencia de esta institución.

El Santo Padre centró su reflexión sobre el valor fundamental de la justicia para el equilibrio de una sociedad.

La justicia es una “virtud cardinal”, puesto que “indica la justa dirección”, mientras “sin justicia toda la vida social permanece agarrotada”, les dijo. Mientras la promoción de los valores constitucionales, la vigilancia sobre las reglas democráticas, y el servicio al bien común son los deberes importantes del magistrado, que es un “interlocutor privilegiado” para los órganos legislativos del Estado precisamente para el "conocimiento directo de la vida de los ciudadanos”.

En un mundo desbordante de información, donde la verdad es a menudo falsificada, "hay que ser el primero en afirmar la superioridad de la realidad sobre la idea", dijo Francisco citando su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium a los obispos, a los presbíteros y diáconos, a las personas consagradas y a los fieles laicos sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual del año 2013. De ahí que haya subrayado también las lagunas legislativas entre "la verdad que es" y "la idea que se elabora".

Lagunas legislativas

El Papa recordó además que los magistrados encuentran "mil dificultades" en su servicio diario, obstaculizadas "por la falta de recursos para el mantenimiento de las estructuras y la contratación de personal", "por la creciente complejidad de las situaciones jurídicas", "por la superabundancia de leyes", "por el conflicto entre diferentes leyes, antiguas y recientes, nacionales y supranacionales". A estos obstáculos, observó Francisco, se añaden las lagunas legislativas.

Lagunas legislativas en algunas cuestiones importantes, incluidas las relacionadas con el comienzo y el final de la vida, el derecho de familia y la compleja realidad de los inmigrantes. Estos asuntos críticos requieren que el magistrado asuma una responsabilidad que va más allá de sus deberes normales, y que observe los acontecimientos y se pronuncie sobre ellos con mayor precisión.

Al hacer justicia se toca la "carne viva" de la gente, y de las personas más débiles, recordó el Papa. De ahí que el veredicto de un tribunal puede ser un alivio o un consuelo, al igual que también puede herir o discriminar. En su manera de administrar la justicia, el magistrado siempre debe tratar de respetar la dignidad de cada persona, con "una mirada de bondad", casi misericordiosa, que favorezca la búsqueda de la verdad de una manera más auténtica.

Los magistrados son modelos

El Santo Padre Francisco concluyó destacando que el elevado afán moral, expresado con claridad en su Código Ético, anima siempre su acción, porque que "son mucho más que funcionarios". A la vez que afirmó que los magistrados son "modelos para todos los ciudadanos", en especial para los jóvenes. Modelos que incluso han dado su vida por su fidelidad al valor primario de la justicia.

“Que el Señor los bendiga a todos ustedes – terminó diciendo a los magistrados – a su trabajo y a sus familias”.


Fuente: Vatican News