El Papa alentó a la fraternidad y al diálogo para superar conflictos

Consideró que esos dos focos clave para lograr la paz en Siria, Yemen, Medio Oriente, África y Ucrania. Lamentó las "desigualdades profundas, las injusticias y la corrupción endémica" en América y reiteró que posesión de armas nucleares es "inmoral".
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"El diálogo y la fraternidad son los dos focos fundamentales para superar las crisis del momento presente", afirmó este lunes el Papa Francisco en su encuentro anual con los miembros del Cuerpo Diplomático ante la Santa Sede, para el tradicional intercambio de felicitaciones al inicio del nuevo año.

Sin embargo, "a pesar de los muchos esfuerzos dirigidos al diálogo constructivo entre las naciones, el ruido ensordecedor de guerras y conflictos se amplifica", y toda la comunidad internacional debe preguntarse sobre "la urgencia de encontrar soluciones a los interminables enfrentamientos, que a veces se concretan en verdaderas guerras por poderes", añadió el Santo Padre.

"Pienso en primer lugar en Siria, donde todavía no hay un horizonte claro para el renacimiento del país", continuó Francisco.

"Incluso hoy el pueblo sirio llora sus muertes, la pérdida de todo y la esperanza de un futuro mejor. Se necesitan reformas políticas y constitucionales, para que el país renazca, pero también es necesario que las sanciones aplicadas no afecten directamente la vida cotidiana, ofreciendo un rayo de esperanza a la población, cada vez más apretada en las garras de la pobreza", desgranó el Papa.

"Tampoco podemos olvidar el conflicto en Yemen, una tragedia humana que se viene gestando desde hace años en silencio, lejos del foco mediático y con cierta indiferencia de la comunidad internacional, que sigue causando numerosas víctimas civiles, especialmente mujeres y niños", amplió.

"En el último año -prosiguió el pontífice-, no se ha avanzado en el proceso de paz entre Israel y Palestina".

"Me gustaría mucho que estos dos pueblos recuperaran la confianza entre ellos y reanudaran la conversación directa para poder vivir en dos estados uno al lado del otro, en paz y seguridad, sin odios ni resentimientos, pero curados por el perdón mutuo", acotó Francisco ante los diplomáticos de la Santa Sede.

"Surgen preocupaciones por las tensiones institucionales en Libia, así como por los episodios de violencia por terrorismo internacional en la región del Sahel y los conflictos internos en Sudán, Sudán del Sur y Etiopía", alertó luego.

Y recalcó que allí "es necesario encontrar el camino a la reconciliación y paz a través de un sincero enfrentamiento que anteponga las necesidades de la población".

Según el Papa, "las profundas desigualdades, injusticias y corrupción endémica, así como las diversas formas de pobreza que atentan contra la dignidad de las personas, continúan alimentando conflictos sociales incluso en el continente americano, donde polarizaciones cada vez más fuertes no ayudan a resolver" los problemas reales y urgentes de los ciudadanos, "especialmente los más pobres y vulnerables".

"La confianza mutua y la disposición para un intercambio pacífico deben animar a todas las partes interesadas a encontrar soluciones aceptables y duraderas en Ucrania y el Cáucaso Meridional, así como a evitar la apertura de nuevas crisis en los Balcanes, en primer lugar en Bosnia y Herzegovina", se esperanzó luego.

"El diálogo y la fraternidad son muy urgentes para afrontar, con sabiduría y eficacia, la crisis que golpea a Birmania desde hace casi un año, donde las calles que alguna vez fueron lugar de encuentro son ahora escenario de enfrentamientos, que no escatiman ni los lugares de oración", concluyó el pontífice, en un recorrido por la geopolítica mundial.

La desigual América
Frente a representantes de todo el mundo, el primer Papa latinoamericano de la historia se refirió a su continente natal y lamentó que "las desigualdades profundas, las injusticias y la corrupción endémica, así como las diversas formas de pobreza que ofenden la dignidad de las personas, también siguen alimentando los conflictos sociales en el continente americano".

En América, continuó el Papa, "la polarización cada vez más fuerte no ayuda a resolver los problemas reales y urgentes de los ciudadanos, especialmente de los más pobres y vulnerables".

Tras recordar los tres viajes que hizo en 2021 y antes de referirse a varios conflictos abiertos en el mundo, el Papa planteó que la problemática de la inmigración también está presente en América.

"Tampoco debemos olvidar los éxodos masivos que afectan al continente americano y que crean presión en la frontera entre México y Estados Unidos de América", sostuvo.

En el plano social, Francisco lamentó la denominada "cultura de la cancelación" que, según expresó, "invade muchos ámbitos e instituciones públicas".

"En nombre de la protección de las diversidades, se termina por borrar el sentido de cada identidad, con el riesgo de acallar las posiciones que defienden una idea respetuosa y equilibrada de las diferentes sensibilidades", criticó el Papa en esa dirección.

Así, advirtió del riesgo de "un pensamiento único obligado a renegar la historia o, peor aún, a reescribirla en base a categorías contemporáneas, mientras que toda situación histórica debe interpretarse según la hermenéutica de la época".

Posesión de armas nucleares es "inmoral"
El Papa Francisco manifestó este lunes su "preocupación" por la producción de armas nucleares y reiteró que su posesión es "inmoral" tras pedir que se reanuden las negociaciones sobre ese tema con Irán.

"Entre las armas que la humanidad ha producido, las nucleares son motivo de especial preocupación", reconoció.

"Un mundo sin armas nucleares es posible y necesario", afirmó el pontífice argentino al mencionar la X Conferencia para la Revisión del Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares que estaba prevista en Nueva York para estos días y que fue pospuesta por la pandemia.

"La Santa Sede sigue insistiendo en que las armas nucleares son instrumentos inadecuados e inapropiados para responder a las amenazas a la seguridad en el siglo XXI y que su posesión es inmoral", afirmó.

"Su uso, además de producir consecuencias humanitarias y medioambientales catastróficas, amenaza la existencia misma de la humanidad", recalcó.

Para el pontífice argentino es de "vital importancia" que se reanuden las negociaciones sobre el acuerdo nuclear con Irán.

Las conversaciones para salvar el acuerdo de 2015 y evitar que Irán adquiera armas atómicas se reanudaron en noviembre en Viena después de una pausa de cinco meses.

Participan en ellas Irán y los países que aún forman parte del pacto (Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia , China).

El Papa, ferviente defensor de un multilateralismo "inclusivo", condenó "la abundancia de armas y la falta de escrúpulos" para su uso.

"A veces nos hacemos la ilusión de que las armas solo sirven para disuadir a posibles agresores. La historia, y por desgracia también las noticias, nos enseñan que no es así. Quien tiene armas, tarde o temprano acaba usándolas, porque, como decía san Pablo VI, 'no es posible amar con armas ofensivas en las manos'", subrayó.

Migrantes y refugiados, protagonistas en su discurso

Los inmigrantes y refugiados fueron una vez más protagonistas en el discurso, que tuvo lugar en el Aula de las Bendiciones del Palacio Apostólico del Vaticano. Al recordar su “conmovedora” visita a la isla de Lesbos el pasado diciembre, el pontífice destacó cómo ante los rostros de los desplazados “no podemos permanecer indiferentes ni quedarnos atrincherados detrás de muros y alambres espinados, con el pretexto de defender la seguridad o un estilo de vida”.

En un mensaje dirigido a los países que se niegan a acoger a los inmigrantes y refugiados, dijo que “a nadie se le puede pedir lo que no puede hacer, pero hay una clara diferencia entre acoger, aunque sea limitadamente, y rechazar totalmente”. Es por ello que resulta necesario “vencer la indiferencia y rechazar la idea de que los migrantes sean un problema de los demás”. También advirtió en este sentido cómo estos grupos de extranjeros son en ocasiones transformados “en armas de coacción política, en una especie de ‘artículo de negociación’, que despoja a las personas de su dignidad”.

Francisco aprovechó para mandar un mensaje a los miembros de la Unión Europea, animándoles a encontrar una “cohesión interna en la gestión de las migraciones”, para conseguir así que se “compartan las responsabilidades en la recepción de migrantes, la revisión de las solicitudes de asilo, la redistribución e integración de cuantos puedan ser acogidos”.

La pandemia no podía dejar de estar presente en el discurso del Papa ante los representantes de los 183 países con los que la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas. Al lamentar que el coronavirus siga provocando “aislamiento social y cosechando víctimas”, recordó a Monseñor Aldo Giordano, recientemente fallecido por Covid-19 y que fue un nuncio apostólico “muy conocido y estimado en el seno de la comunidad diplomática”.

Bergoglio señaló cómo la pandemia “nos impone una suerte de ‘cura de realidad’” y volvió a defender el uso de las vacunas, que no son “instrumentos mágicos de curación”, sino “la solución más razonable para la prevención de la enfermedad”. También pidió más cooperación internacional en ese ámbito para acabar con la triste realidad de muchas zonas del mundo, donde “el acceso universal a la asistencia sanitaria sigue siendo un espejismo”. Por ello animó a adoptar “una política de desinteresada ayuda mutua”, de manera que se garantice a todo el mundo el acceso a instrumentos diagnósticos, vacunas y fármacos.

Fuente: VR y agencias