Lunes 27.05.2024

A 50 años del asesinato del cura villero

El Papa dice que Mugica "interpela a luchar ante la injusticia"

Fue mediante una carta. En la misa, el arzobispo de Buenos Aires dijo que las situaciones que combatía Mugica se agravaron como el hecho de que "seguimos chapoteando en el barro de la corrupción" y "aguantando el tufillo de dirigentes rápidamente ricos".
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Sergio Rubin 

En un concurrido y emotivo homenaje al padre Carlos Mugica con motivo de haberse cumplido el sábado 50 años de su asesinato, el Papa Francisco abogó para que “se termine la grieta” que políticamente divide a los argentinos y señaló que la figura del emblemático cura villero “nos interpela a luchar ante todo tipo de injusticia y a tener un diálogo inteligente con el Estado y con la sociedad”.

“Que todos podamos buscar lugares de integración descartando la descalificación del otro, que la grieta se termine, no con silencios y complicidades, sino mirándonos a los ojos, reconociendo errores y erradicando la exclusión”, dice el pontífice en una carta leída ante numerosos obispos, sacerdotes y fieles que colmaron el estadio Luna Park.

En la ocasión, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, presidió una misa en cuya homilía lamentó que medio siglo después de muchas de las situaciones que combatía Mugica siguen  estando o se agravaron como que “siete de cada diez chicos son pobres; pibes con hambre revolviendo la basura, chicos no escolarizados, o con una instrucción demasiado básica, no pudiendo leer de corrido o interpretar un texto”. 

A partir de parafrasear la oración de Mugica titulada “Meditación en la Villa”, donde pedía perdón por acostumbrarse a las injusticias, García Cuerva dijo que “cincuenta años después seguimos chapoteando entre descalificativos y odios; chapoteamos en el barro de la corrupción; estamos acostumbrados a chapotear en el barro de los enfrentamientos constantes, mientras los más pobres siguen chapoteando en el barro de las calles de sus barrios sin asfalto”.

En ese sentido, lamentó que el gobierno haya suspendido el fideicomiso Fondo de Integración Social Urbana (FISU), al señalar que actualmente se carece de “un plan de urbanización porque estamos asistiendo a la discontinuidad de las políticas públicas de integración de barrios populares, que habían sido logradas con el consenso de gobiernos de distintos signos políticos y representantes legislativos”. 

“Pero también -añadió- nos hemos acostumbrado desde hace años a soportar la podredumbre de la inflación que es el impuesto de los pobres, y aguantamos el tufillo de dirigentes rápidamente muy ricos y gente trabajadora siempre muy pobre; hace rato que algo huele muy mal en la Argentina”.

Dijo que también “parecemos estar a acostumbrados a que nuestros chicos y adolescentes mueran todos los días por la droga y el maldito paco que los consume, porque avanza la pandemia silenciosa del narcotráfico, que utiliza a los pobres como material de descarte, que promueve el vicariato, que seduce con dinero manchado de sangre a miembros del ámbito político, de la justicia y el mundo empresarial”. 

A su vez, el Equipo de Sacerdotes de Villas y Barrios Populares de la Argentina leyeron una declaración con críticas al gobierno actual, aunque sin mencionarlo como, por caso, cuando se preguntan -en referencia a una frase del presidente Javier Milei- “qué sentido tiene intentar ser potencia mundial dentro de 35 años si aquí y ahora más de la mitad de los niños y jóvenes están por debajo de la línea de pobreza y se alimentan mal”.

“¡No se pueden sacrificar dos generaciones por una promesa de dudoso cumplimiento! ¡No se pueden cerrar comedores en este momento, con tanto aumento de precios, con tanta gente perdiendo el trabajo! El hambre no es psicológico, ni ideológico; no se combate con relato y redes”, afirman.

También lamentan la suspensión del FISU, al advertir que “la integración urbana tiene un tiempo, y si no se realiza en tiempo y forma, las villas se favelizan, es decir, cristalizan formas urbanas tan inexpugnables como hacinadas e inhumanas” y subrayan que “la favelización es el caldo de cultivo de innumerables males de nuestra sociedad”.

En cuanto al padre Mugica, dicen que “su martirio nos recuerda a toda la Iglesia la necesidad de valorar positivamente la política como la forma más alta e la caridad y búsqueda del bien común porque sin la política como herramienta de transformación de la realidad y consolidación de sus logros, a la caridad sólo le queda la beneficencia”.

El homenaje al sacerdote se había iniciado a media mañana cuando una caravana partió de las adyacencias de una catedral, en Plaza de Mayo, encabezada por un autobomba del cuartel de Barracas, hacia el Luna Park donde se ofició la misa que fue concelebrada, entre otros obispos, por el presidente del Episcopado, Oscar Ojea, y finalmente se realizó un festival.

Mezclados entre los asistentes se contaron los ex ministros de Relaciones Exteriores, Desarrollo Social y Defensa del gobierno de Alberto Fernandez, Felipe Solá, Victoria Tolosa Paz y Jorge Taiana, y quien fuera el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, además del ex secretario de Deportes de la presidencia de Carlos Menem, Fernando Galmarini, que fue amigo de Mugica.

Fuente: VR y Clarín