OPINION - AUTOR: DANIEL GOLDMAN

El papel central de la redención

Por: Daniel Goldman

Franz Rosenzweig decía que redimir era una de las tres singularidades de la existencia.
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Siguiendo con las biografías de pensadores judíos contemporáneos, que comenzó con Abraham J. Heschel y Martín Buber, amerita destacar el aporte de un tercer grande: Franz Rosenzweig. Nacido en Alemania a fines del siglo XIX en el seno de una familia  comodada, en el que la religión y la vida espiritual no ocupaban un lugar importante, estudió medicina y trazó su interés posterior en historia de la ciencia y filosofía. Continuó sus estudios en las universidades de Berlín y Friburgo, doctorándose en esta última.
La Primera Guerra Mundial lo sorprende enrolándose como soldado. Es la guerra una de las grandes experiencias que lo moviliza como para que su vida espiritual comience a redescubrir el lugar que el judaísmo ocuparía en su existencia. La otra fue mucho más impactante: El Iom Kipur, o Día del Perdón. En esa jornada de 1913 Rosenzweig visita por  casualidad una modesta y pequeña sinagoga berlinesa, lo que le provoca un estremecimiento tal que lo conduce a estudiar, investigar y enseñar la filosofía judía con tanto entusiasmo que lo convierte en una de las mayores referencias de su época.
Pero lo que la guerra no pudo lo puede una enfermedad que lo aqueja. Comienza a sufrir una esclerosis que progresivamente lo paraliza y limita su posibilidad de hablar y escribir. Dada su intensidad de seguir avanzando en el desarrollo de su pensamiento, un grupo de técnicos diseña una máquina de escribir especial, que con el parpadeo de sus ojos permite a un auxiliar saber que vocablos elegir para plasmar en sus escritos.
Así traza las líneas principales de un libro admirado entre los filósofos de su época: “La estrella de la redención”. Admirado por todos, Rosenzweig dice que hay tres singularidades en la existencia: la Creación, la Redención y la Revelación. Entrelazadas provocan la salvación del mundo con Dios, a través del amor