El paso inolvidable del Papa

Por: Gaja Pellegrini

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La participación del Santo Padre en el encuentro de jóvenes de 41 países, promovido por Scholas Occurrentes, subrayó cómo la inclusión y el encuentro con el otro son valores esenciales para la vida de los jóvenes, la comunidad y nuestra íntima humanidad. Tras compartir con los jóvenes una breve obra de teatro sobre su dolor y su crecimiento durante la pandemia, el Papa los exhortó a la valentía. Valor para no conformarse con un modelo de sociedad plana y carente de creatividad, una sociedad en la que todo se extingue lentamente, incluidos los sentimientos.

“Cuando perdemos esa capacidad de encuentro con el otro nos vamos fosilizando...”, dijo el papa Francisco. Su visita a los jóvenes, que duró casi una hora, estuvo marcada por un ambiente informal de auténtico intercambio de ideas, preocupaciones y, sobre todo, de esperanza. Entre los jóvenes presentes, con edades comprendidas entre los 15 y los 27 años, un estudiante refugiado de Ruanda, Muhoza Sosthene Nahimana, formuló al Santo Padre y a los presentes una emotiva pregunta: “¿Cómo se puede dar esperanza a quienes huyen y deben huir de sus hogares y países?”

La respuesta del papa Francisco llamó la atención por su franqueza y por lo que significa ser “Fratelli Tutti” (hermanos todos), explicando que “debemos recordar siempre que no estamos hablando de números, de estadísticas, estamos hablando de hermanos y hermanas. Corren para sobrevivir y vivir”. Se hizo especial referencia a los campos de concentración de Libia y a las condiciones inhumanas de quienes se ven obligados a huir de su país.

La visita del papa Francisco supuso un momento didáctico inolvidable para los jóvenes que asistieron tanto al encuentro juvenil como a los alumnos del primer curso de la Escuela Fratelli Tutti. La necesidad de iniciar una comunidad de jóvenes que no tenga miedo de asumir la responsabilidad de crear una nueva cultura del encuentro y la inclusión solo puede surgir en un contexto en el que escuchemos al otro. Estos principios estuvieron en el centro de los encuentros y se resumieron en el discurso que el Santo Padre dirigió a los jóvenes.

El ministro de Educación de Italia, Patrizio Bianchi, representante institucional de la asociación del Ministerio con Scholas, estuvo presente y en sus comentarios a S.S. se refirió a la posibilidad de “construir una red de escuelas de sentido”. El sentido de la afectividad, una escuela de afecto, con la que construir una comunidad y superar la pandemia, construyendo formas de convivencia.