Miércoles 22.05.2019

OPINION - AUTOR: DANIEL GOLDMAN

El pensador que retó a su tiempo

Por: Daniel Goldman

Las ideas de Spinoza fueron resistidas por sus contemporáneos. Hoy, es hora de debatirlas.
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A raíz de la publicación de la ingeniosa novela El enigma Spinoza, del escritor Irvin Yalom, la figura del intelectual holandés volvió a tomar relevancia en los círculos un poco más alejados de la reflexión filosófica. Por eso, vale dedicar algunas palabras a este grande y controversial pensador. Nacido en Amsterdam en 1632, Spinoza aprendió sus primeras lecciones sobre religión del rabino Saúl Levi Morteira, y mostrándose sumamente inquieto ante cualquier dogma, decidió ampliar sus estudios en matemáticas y metafísica con Franciscus van den Enden, director de la Academia Cartesiana de Amsterdam. En esta simbiosis de ideas, sus escritos y enseñanzas escandalizaron a la
dirigencia comunitaria de su época. ¿Qué es lo que decía Baruj Spinoza para incomodar tanto? En pocas palabras, el pensador profundiza y reflexiona la religión desde una perspectiva racionalista. Para él, Dios y la naturaleza eran idénticos. Según su tesis, Dios es eterno, del mismo modo que  el Universo, de modo tal que no hubo una
inexistencia previa. En cuanto a la Biblia, Spinoza debate los comentarios tradicionales tanto judíos como cristianos, sosteniendo que cada individuo puede interpretar el texto libremente sin seguir las opiniones de los eruditos que lo precedieron. En relación al libre albedrío, según él, sólo Dios es plenamente libre y todo está determinado, quitando
al hombre de libertad y responsabilidad por sus actos ya que el ser humano actúa bajo los designios del Creador. Spinoza sostiene que la libertad no depende de la voluntad sino del entendimiento. Por esta razón los intolerantes (y peligrosos cuando detentan el poder) decidieron excomulgarlo de la comunidad judía. Como todos los incomprendidos
en su época, Spinoza hoy es motivo de estudio, de debate y de orgullo por haber desafiado con agudeza de pensamiento.