MUSULMANES

El poeta que rechazó los lujos del palacio por sus creencias

Por: Ricardo Elía

Nizami fue un escritor, un humanista y un reformador social de genio elevado y de carácter irreprochable.
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Nizami Ganyavi (1141-1209) nació en Ganyá, en el actual Azerbaiyán. El poeta se llamó a sí mismo “el prisionero de Ganyá” pues pasó toda su vida en esa localidad del Cáucaso. Ganyavi es una “nísba”, la parte del nombre que se utilizó en la edad clásica del Islam que indica el lugar de origen de la persona.

Tras su muerte, sus obras más importantes se recopilaron en el Jamsah (Quinteto o Pentalogía). Entre otras obras, esta colección abarca las famosas historias de amor de “Cosroes y Shirin”, y de “Laila y Maynún”, así como su epopeya popular romántica, “Yeddi Gozal” en azerbaiyano o “Haft Peikar” en persa, es decir “Siete bellezas”.

El especialista británico Charles Edward Wilson (1858-1941), que fue el primero en traducir al inglés “Siete bellezas” en 1924, dice: “Nizami emplea imágenes y metáforas para las que no hay explicación salvo en la posesión del sentido poético y del buen juicio... Sus pensamientos son más profundos, su expresión es más mordaz, nítida y epigramática, más profunda y sutil. El sol naciente es una ‘rosa amarilla’, y el atardecer es el ‘exquisito rubí devorado por el fénix exhausto’; cuando el fénix, el mundo, se ha tragado el rubí, es de noche. Las estrellas se llaman ‘los narcisos’ de la noche, o son ‘vendedoras de ojos’’; el mundo, además de ‘el fénix exhausto’, es ‘el puente’.” Nizami fue único. Su obra es una síntesis de los logros literarios persas hasta su época: la heroicidad de Ferdusi, el fatalismo de Omar Jayyam, el humanismo de Sanai y el lirismo de Unsuri y Farruji. Nizami amplió esta rica y variada tradición con su saber enciclopédico y con su sublime don poético. La amplitud de su pensamiento y la belleza y la invención de sus imágenes aún no tienen parangón. El famoso poeta y memorizador del Corán del siglo XIV, Hafiz de Shiraz, escribió sobre la obra de poeta azerbaiyano: “No hay nada comparable en belleza a las palabras de Nizami”

Nizami fue un humanista, incluso un reformador social. Rechazó el puesto de poeta de la corte para poder conservar la independencia tanto de creencias como de expresión artística. No fue un poeta del palacio sino del pueblo. Era democrático, delineaba a la gente sencilla con tanta perspicacia y compasión como sus héroes. Los artesanos le eran especialmente queridos. Los pintores, escultores, arquitectos y músicos son retratados cuidadosamente y, a menudo, desempeñan papeles cruciales. Fue particularmente en su trato a las mujeres que Nizami rompió con la costumbre de su época. Por entonces, las mujeres eran tratadas como bienes personales; en poesía, como mera decoración. Las epopeyas heroicas, incluso la de Ferdusi, celebran las hazañas de los hombres, ya sea en la guerra o en el amor. Pero en Nizami son las mujeres las que son fuertes, sutiles y virtuosas y, al mismo tiempo, tiernas, apasionadas y encantadoramente hermosas; tienen intelectos agudos y educados. Esa tradición favorable a las mujeres sigue vigente en nuestros días en la República de Azerbaiyán. En “Laila y Maynún” los niños y las niñas estudian en el mismo salón de clases con el mismo maestro, y en otros romances se representa a las mujeres sobresaliendo en equitación y arquería.

Nizami tiene una firme pasión por la justicia. Una y otra vez, los episodios y las historias del poeta azerbaiyano enfatizan que es el primer deber del rey gobernar sabiamente a su pueblo, protegerlo de la crueldad, ayudarlo en tiempos de desastres naturales y crear un gobierno bajo el cual pueda florecer espiritual y materialmente. El soberano debe elegir cuidadosamente a sus asesores por su diligencia y honestidad. Nizami sabía que depender de administradores corruptos corrompe al propio rey y causa un daño irreparable a su pueblo. Dos siglos después de Nizami, el filósofo y político florentino Nicolás Maquiavelo escribía en 1513: “Y las primeras conjeturas que se hacen sobre la inteligencia de un señor se basan en los hombres que lo rodean. Si son hombres competentes y fieles siempre tendrá reputación de sabio. Pero cuando son de otra manera, siempre se puede dar un juicio negativo de él, porque en esta elección ya comete su primer error”. (“El príncipe”, XXII)

La filosofía de Nizami es racional y moderada. Aunque innovador, nunca toma una posición extrema. Su permanente interés por el mundo que lo rodeaba, la heterogeneidad de la vida cotidiana en Ganyá, su apasionado interés por la naturaleza y su formación en historia, matemáticas, astronomía, medicina y las filosofías de Grecia e India lo convirtieron en un hombre de razón, un pragmático y universalista. Una de las descripciones más completas de la personalidad de Nizami la brinda el orientalista Edward Granville Browne: “Y si su genio tiene pocos rivales en la literatura persa, su carácter tiene aún menos. Era genuinamente piadoso, pero singularmente desprovisto de fanatismo e intolerancia, independiente, pero a la vez amable y sin ostentación, un padre y esposo amoroso. En una palabra, puede describirse a Nizami con justicia como una combinación de un genio elevado y un carácter irreprochable en un grado inigualable por cualquier otro poeta en lengua persa”. Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán, declaró el 2021 como “Año de Nizami Ganyavi” por el
880º aniversario de su nacimiento.