Viernes 19.04.2024

Evangelicos

El riesgo de idolatrar al dinero

Por: María Montero

Creador de la Iglesia Presbiteriana Redentor, de Nueva York, el pastor Timothy Keller, alerta sobre la necesidad de que los jóvenes profesionales puedan conciliar su fe con la fuerte competencia laboral.
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La gente hace ídolos del dinero, del poder o de los logros personales. Trata de encontrar en todas estas cosas “la salvación”, algo que le permita sentirse aceptada, sin advertir que, en definitiva, eso es algo que sólo Jesús puede dar”. Esta visión del pastor Timothy Keller, lo llevó a crear, hace 15 años, la iglesia Presbiteriana Redentor, en la ciudad de Nueva York, dedicada especialmente a que los jóvenes profesionales puedan conciliar su fe con la fuerte
competencia laboral. Hoy sus sedes, que funcionan en simultáneo alrededor del Central Park, congregan semanalmente a más de 5000 personas. Valores Religiosos lo entrevistó en su visita al país, adonde llegó para participar de una serie de conferencias organizadas por la Sociedad Bíblica Argentina (SBA).
--¿Cuál era el perfil de los jóvenes cuando usted llegó a Manhattan?
--En ese momento estaba naciendo una nueva elite de profesionales en el área de informática. Eran brillantes y expertos en sus profesiones, tendían a pensar en  términos psicológicos, eran extremadamente activos sexualmente pero fóbicos al compromiso. Estaban absorbidos por sus carreras y eran muy individualistas. Desconfiaban de la religión establecida, especialmente del cristianismo.
--No debió ser nada fácil acercarlos a la Iglesia…
--La ciudad de Nueva York era imposible. Tenían mucha confusión en temas morales, psicológicos y éticos. No podíamos comunicarnos con ellos o brindarles una atención pastoral como la tradicional. Necesitaban un ministerio de grupos pequeños de gran calidad, de tal manera que involucrara todo, desde la exposición de la  Biblia, actividades evangélicas para la comunidad financiera, hasta escribir obras teatrales capaces de ser representadas en Broadway.
--¿Cómo lograron comunicar el evangelio a esta elite de jóvenes  tan individualistas?
--La clave fue contratar profesionales en cada área, para que sea más  colegiado y democrático, porque una sola persona no tiene todas las respuestas. Hace 15 años comenzamos con una economista cristiana que manejaba varias empresas de software y tecnología alrededor de San Francisco pero no sabía de teología. Yo, en cambio, sabía de Biblia, pero nada de economía. Seguí la misma experiencia con un abogado, un artista, una administradora, hasta que lentamente desarrollamos el ministerio Centro para la Fe y el Trabajo, donde se reúnen por profesiones, se ayudan mutuamente y también se preguntan cómo ser cristiano en su trabajo. Hoy el Centro suma unos 4000  financistas, 2000 artistas, cientos de abogados y de otras profesiones.
--¿Se puede vivir la fe en una sociedad exitista que tiene como meta el dinero y el reconocimiento?
--Hoy las sociedades modernas, que son más individualistas, basan la identidad en la dignidad. Tener éxito en el trabajo te da la dignidad de ser alguien. La autoestima, entonces, está ligada a los logros personales y a causa de eso el trabajo se convierte en quién sos. Los logros individualistas, a la larga, fragmentan la sociedad porque no tener trabajo te  hace sentir que sos nadie y te frustra.
--¿La felicidad, entonces, no tiene que ver con el éxito?
 --El éxito tiene que ver con el trabajo y no con la persona. Hay una presión por ser exitosos. Muchos no pueden disfrutar la vida si no lo son. Pero si ves al trabajo no como una inversión sino como algo bien hecho que hace un aporte a la sociedad, el trabajo en sí  mismo se vuelve valioso y te da felicidad.