Domingo 14.07.2024

de cara a una futura exhortación postsinodal

El Sínodo de la Sinodalidad no abordará el diaconado femenino

Aunque la cuestión “no será objeto de los trabajos de la segunda sesión”, el documento presentado este martes precisa que “es bueno que continúe la reflexión teológica, con tiempos y modalidades apropiados”. Otros temas actuales están siendo estudiados.
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El Vaticano ha presentado, este martes 9 de julio, el Instrumentum Laboris 2, el documento de trabajo en el que se presentan los temas claves que guiarán la segunda y última sesión del Sínodo de la Sinodalidad, que se celebrará en Roma en octubre de 2024.

El documento señala que la cuestión diaconado femenino “no será objeto de los trabajos de la segunda sesión”, aunque precisa que “es bueno que continúe la reflexión teológica, con tiempos y modalidades apropiados”.

De este modo, recuerda que, a petición del Papa Francisco, ciertos temas actuales están siendo estudiados por un grupo de expertos y obispos de distintas partes del mundo. Informan además que estos grupos deberán concluir sus trabajos antes de finales de junio de 2025.

El documento de 52 páginas, elaborado por un grupo de teólogos y aprobado por el Papa Francisco, nace de las reflexiones de las Conferencias Episcopales, las Iglesias Orientales Católicas y otras realidades eclesiales internacionales. También es el resultado de los informes presentados por los párrocos tras su reunión en Roma en torno al Informe de Síntesis de la primera sesión, celebrada en octubre de 2023.

Tras la redacción durante esta última sesión de un documento final relativo a todo el proceso realizado hasta ahora, los Padres Sinodales ofrecerán al Santo Padre “orientaciones sobre los pasos a dar y las vías concretas para hacerlo” de cara a la elaboración de una futura exhortación postsinodal.

Además, el documento de trabajo insiste en que el Sínodo no finaliza tras la asamblea de octubre, sino que se trata de “un camino de conversión y reforma” que debe continuar en cada una de las realidades de la Iglesia, y dedica también un apartado a clarificar y definir el término de sinodalidad.

Durante la rueda de prensa en la mañana de este martes, el cardenal Mario Grech, secretario General de la Secretaría General del Sínodo, remarcó el “entusiasmo por la metodología sinodal”, y destacó que en África se ha puesto en marcha un discernimiento teológico pastoral para acompañar a las personas en situación de poligamia.

El documento publicado este 9 de julio precisa que  la sinodalidad “no supone en modo alguno la devaluación de la autoridad particular y de la tarea específica que Cristo mismo confía a los Pastores”. Antes bien, continúa el texto, “ofrece el marco interpretativo más adecuado para comprender el propio ministerio jerárquico, invitando a toda la Iglesia, incluidos los que ejercen la autoridad, a una verdadera conversión y reforma”. 

Un apartado del Instrumentum Laboris expresa que “ha crecido la conciencia de la variedad de carismas y vocaciones que el Espíritu Santo suscita constantemente en el Pueblo de Dios”. Por ello, señala la necesidad de discernir y reflexionar más profundamente “sobre la cuestión de la participación en relación con la comunión y la misión”.

Para ello, destaca 3 “direcciones”: la necesidad de “actualizar” la capacidad de anunciar y transmitir la fe, la renovación de la vida litúrgica y sacramental, y una sana y renovada reciprocidad entre hombres y mujeres.

Respecto a la última, subraya “la necesidad de dar un reconocimiento más pleno a los carismas, la vocación y el papel de las mujeres en todas las esferas de la vida de la Iglesia”.

También recuerdan que, “mientras algunas Iglesias locales piden que se admita a las mujeres en el ministerio diaconal, otras reiteran su oposición” e informa que esta cuestión “no será objeto de los trabajos de la segunda sesión”.

Una Iglesia “no burocrática”
El documento señala que durante el proceso sinodal “ha surgido la llamada a una Iglesia no burocrática, sino capaz de alimentar las relaciones: con el Señor, entre hombres y mujeres, en la familia, en la comunidad, entre los grupos sociales”.

“El camino recorrido hasta aquí ha llevado a reconocer que una Iglesia sinodal es una Iglesia que escucha, capaz de acoger y acompañar, de ser percibida como hogar y familia”, se lee.

También hace referencia al “cansancio” de los obispos y sacerdotes, resultado de la dificultad para “caminar verdaderamente juntos en su ministerio compartido”.

Propone la sinodalidad como “una oportunidad de liberación de estas fatigas”, al mismo tiempo que señala que “este camino de conversión implicará una nueva manera de pensar y de organizar la acción pastoral, que tenga en cuenta la participación de todos los bautizados”.

En esta línea, apela a la corresponsabilidad laical y subraya que el ministerio episcopal no debe ser “monárquico”, concebido como una acumulación de prerrogativas “de las que deriva cualquier otro carisma y ministerio”.

Transparencia y clericalismo
El documento indica que el clericalismo es la consecuencia de la falta de transparencia y responsabilidad cuando los ministros ordenados “no son responsables ante nadie por el ejercicio de la autoridad que se les ha conferido”.

Además, precisa que esto no se limita solamente a los abusos o al ámbito financiero, sino que se incluyen los planes pastorales, métodos de evangelización o el respeto de la Iglesia por la dignidad de la persona humana.

El texto remarca que el Obispo de Roma es el “principio visible de la unidad de toda la Iglesia”, así como “el garante de la sinodalidad”.

Recuerda que a “él corresponde convocar a toda la Iglesia a la acción sinodal, convocando, presidiendo y confirmando los resultados de los Sínodos de los Obispos; a él debe corresponder el cuidado de que la Iglesia crezca en estilo y forma sinodales”.

Fuente: ACI