DEL URBANISMO A LA COSTA ARGENTINA

En busca de calidad de vida en familia

Por: Lic. Federico Toledo Responsable de la Licenciatura en Psicología de UADE

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Durante la pandemia se estima que cerca de 1200 familias eligieron como destino la costa argentina en busca de una mejor calidad de vida. El encierro, la falta de libertad y espacios naturales de intercambio profundizó el deseo de restablecer las prioridades en búsqueda del bienestar por sobre las presiones de los centros urbanos.

Entre los aspectos negativos de las grandes ciudades que promueven la búsqueda de nuevos destinos encontramos la inseguridad, violencia y falta de solidaridad que atentan contra la exploración del bienestar a largo plazo. Esto deviene en dificultad causada por la incapacidad de poder encontrar un equilibrio entre la libertad e independencia necesarias para el desarrollo de nuestros hijos. El afuera se presenta como un riesgo y al mismo tiempo como la única salida hacia el camino de la independencia.

En medio de todo ello, se manifiesta el deseo de conservar las tradiciones familiares y los espacios de intercambio sociales, tal como lo hicimos durante nuestra infancia. Hoy el contexto plantea un desafío que nos invita a reinventarnos. Los desarrollos tecnológicos y científicos de las últimas décadas han aumentado la esperanza de vida de la población mundial, ascendiendo a más de 70 años.

Entre los factores determinantes se encuentran el ejercicio, alimentación saludable, la cercanía a espacios verdes y la calidad de nuestras relaciones.

La revalorización de los espacios naturales aparece como una respuesta de reestructuración sociocultural y nueva forma de vida saludable. Profundiza el desarrollo de los factores mencionados y promueve una vida placentera. La calidad del aire y del agua, las aglomeraciones y los niveles de humedad tienen una incidencia directa sobre nuestro estado de ánimo. No abundan estudios científicos que puedan brindar información específica sobre cuáles son los espacios mayormente adecuados para vivir. Sin embargo, se han hecho investigaciones que arrojan información relevante sobre los beneficios personales que producen determinadas condiciones ambientales.

Nuestro sistema de creencias, fundado en nuestros hábitos y tradiciones familiares, representan una intención de permanencia que trasciende, más allá de nuestra existencia física. Un modo de perdurar en el tiempo, a través de la transmisión de valores en un contexto similar, pero en una realidad distinta. De esta manera, se establece una continuidad del guion parental hacia la construcción del propio, pero fiel a los principios que nos fueron inculcados. La tradición de asegurar una educación de calidad para sus hijos es otro factor que incide en la decisión de reubicarse. Contar con una oferta educativa completa, desde el nivel primario hasta el universitario, resalta la importancia de proyectos como el de UADE que hace 9 años fundó una sede en la costa, desarrollando un polo educativo en la zona.

Son muchos los argentinos que crecieron jugando a la pelota en la puerta de su casa o dando la vuelta a la manzana en bicicleta. Hoy la posibilidad de vivir en lugares alejados de las grandes ciudades permite reconstruir parte de esa historia a través de nuestros hijos. La costa argentina aparece como un espacio tentador para aquellos que intentan mantener viva la llama de esas costumbres, sin tanta exposición a distracciones ni peligros.