JUDIOS

En cada persona existe un mundo

Por: Daniel Goldman

Hasta esa integralidad, de quien tiene que presentarse al juicio divino, se acerca Dios.
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¿Qué es lo que sugiere La Biblia, al expresar en el libro de Génesis que el hombre ha sido creado “a imagen y semejanza de Dios”? El Talmud, que condensa la sabiduría hebrea hasta el siglo VI, da cuenta de una de las mentes más brillantes, Rabi Iojanán, quien con agudeza realiza una fina y sutil observación. El docto maestro sostiene que siempre que en el texto bíblico se hace mención al “Reinado Divino”, paralelamente se hace alusión a la “humildad del Eterno”.

Iojanan comienza su alocución citando a Moisés, cuando en el Deuteronomio expresa que Dios es “grande y poderoso” y de inmediato agrega que el profeta sugiere que el Eterno “hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al extranjero, dándole pan y vestido”. Y continúa ampliando el concepto con un versículo del profeta Isaías que describe a Dios como “el Alto y Excelso, que habita la eternidad” y lo define como “aquel que mora junto al de espíritu afligido para vivificar el corazón de los desolados”.

En alusión al pensamiento del maestro Iojanan, Ismar Schorch, un eximio investigador, nos indica que el Talmud presenta este planteo, ya que de manera constitutiva los seres humanos exhibimos una contradicción en la construcción de nuestra lógica: “Cuando hacemos referencia a la grandeza negamos a lo pequeño, Pero en el caso de Dios -dice Schorsh- es Excelso y Humilde a la vez”. Cuando se acentúa la grandeza divina no se minimiza su cercanía. Posiblemente la consideración debería ser aún mayor: es “Quien habita la eternidad” justamente porque “vive con los afligidos”.

Acorde a lo que relata nuestra tradición, en estos 10 días que transitamos por el calendario judío, y que van desde Rosh Hashaná, el Año Nuevo, hasta el Iom Kipur, el Día del Perdón (que conmemoramos a partir del atardecer del 22 de setiembre y durante el día 23), toda la humanidad se presenta a juicio ante el Creador, pero a su vez se nos instruye que Él se acerca a cada uno de nosotros.

No es el “todos” lo que se opone a “cada uno”. Entonces, interpreto el contenido como que Él está con “toda la humanidad”, es decir, con todo el mundo que existe en nosotros mismos, por- que “cada uno” representa un Universo.
Así, la clave de la vivencia de estas fechas radica en no distan- ciar las aparentes oposiciones de la existencia.