En memoria de la victoria de una reina

Por: Daniel Goldman

Purim. En el Libro de Ester, se narran las hazañas de una mujer que pone en peligro su vida y así evita una tragedia.
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Desde su origen, una de las particularidades exclusivas del ser humano ha sido la de querer someter al tiempo y a la naturaleza para, supuestamente, reinar en ellas. Para ello creó ingeniosos sistemas, convencido que relojes y almanaques dominarían los espacios y las épocas, las noches, los días y las semanas. Pero desde otro lugar, en la diversidad de culturas y tradiciones religiosas, el repaso del calendario con sus conmemoraciones y festejos, puede llegar a resultar un excelente motivo para reflexionar alrededor de las cosas sensiblemente buenas que suceden en nuestra existencia.

En este sentido, el día 15 del mes de Adar del almanaque hebreo se celebra la festividad de Purim, cuyo inicio este año coincide con la noche del miércoles 16 de marzo. Esta fiesta simboliza el momento más divertido de la agenda bíblica, ya que revive una suerte de rehabilitación ante una amenaza de exterminio contra los hebreos en la antigua Persia.

Acorde al registro de documentos antiguos, el rey Ciro construyó uno de los mayores imperios, que abarcaba todo el oeste de Asia y Egipto. La historia de Purim acontece durante el reinado de uno de sus descendientes, Asuero, hijo del famoso rey Darío (año 486 a.e.c.).

La hazaña de “Purim” (vocablo en idioma persa que significa suerte o destino) está registrado en la Biblia, en el Libro de Ester. El texto posee una prosa directa, y evoca a los protagonistas de esta leyenda, que son Ester y su tío Mardoqueo. La trama plasmada en una ágil escritura, cuenta el accionar de una joven judía de la antigua Persia, que deviene en reina, poniendo su vida en peligro y evitando finalmente una catástrofe.

Digno de un guión de película (se filmaron varias sobre el tema), el autor bíblico va desplazándose de manera permanente en escenarios cambiantes (el palacio, la calle, la plaza). A diferencia del resto de los textos bíblicos, en el libro de Ester no aparece el nombre de Dios. Por este motivo los comentaristas del Medioevo insisten en que el destino de un pueblo no puede quedar librado exclusivamente a la providencia divina, sino que deviene de una construcción cotidiana a partir del cual cada nación perciba el deber de ser protagonista de su propia historia. Desde una perspectiva litúrgica, a diferencia de otras conmemoraciones, Purim reviste el símbolo zigzagueante del destino y la expectativa permanente de poder superar las vicisitudes.

Entre las costumbres rituales de la fiesta, se realiza la lectura del libro de Ester. La misma se entona en forma de canto, con una melodía muy característica y singular.

Ante el clima de júbilo, es costumbre vestirse con coloridos disfraces, máscaras y sombreros que convoquen al sentimiento de júbilo. La jornada es acompañada con la entrega de presentes y alimentos a los necesitados, ya que toda celebración que no se comparte con otros no es realmente una “fiesta”.

En un mundo confuso y violento, donde las tensiones coyunturales caracterizan nuestra época, ser conscientes de la alegría representa siempre una brisa de esperanza.

Que Purim ilumine nuestros rostros con una sonrisa.