En Catamarca, Córdoba y Buenos Aires

Esquiú: Por primera vez celebran la fiesta litúrgica en honor del beato

Hubo misa, procesión y acto protocolar en la localidad catamarqueña de Piedra Blanca, donde nació. También peregrinación y Vía Lucis en el paraje El Suncho, donde murió. Y celebraciones en Córdoba, donde fue obispo, y en una capilla franciscana porteña.
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El obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, recordó las palabras que Fray Mamerto Esquiú dedicó a la Virgen del Valle al iniciar la vigilia de la primera fiesta litúrgica del sacerdote catamarqueño tras ser declarado beato.

“Es la Madre de todos los verdaderos fieles, pero para quienes la invocan como dulce Virgen del Valle es una madre que consuela a sus hijos”, citó el prelado en la catedral basílica santuario, donde en el minuto uno de este miércoles repiquetearon las campanas en honor a Esquiú.

La festividad por el 196º aniversario del nacimiento del fraile franciscano tuvo epicentro en tres lugares: el poblado de Piedra Blanca que lo vio nacer, con una misa en la parroquia San José, procesión y acto protocolar; El Suncho, paraje catamarqueño donde falleció el beato, con peregrinación, Vía Lucis y celebración de la Eucaristía; y Córdoba, diócesis de la que Esquiú fue obispo.

Fray Emilio Andrada OFM, ministro provincial de la Provincia Franciscana de la Asunción, presidió la liturgia en honor al beato Mamerto Esquiú en la capilla San Roque, del barrio porteño de Monserrat.

El acto principal en el pueblo natal del beato fue el cierre de las actividades en su honor y del que participaron la Iglesia, el municipio y vecinos con muestras de fe que unieron al Valle Central de Catamarca.

En su homilía, monseñor Urbanc dijo sobre Esquiú: “Sea como fraile, como obispo, siempre tuvo un corazón entregado a los demás”.

El Vía Lucis partió desde la localidad de Esquiú al santuario de El Suncho. La imagen del beato fue trasladada en sulky acompañada por gauchos a caballo encabezados por el párroco, presbítero Domingo Cháves.

En Córdoba se celebró la misa en el Oratorio Nuestra Señora del Rosario en la comunidad de Avellaneda. Y en la catedral de la capital provincial la misa estuvo presidida por Fray Eduardo Zatti OFM y la participación de los frailes menores que animaron con los cantos. Durante la celebración se entronizó la imagen del beato Mamerto Esquiú.

En la víspera del natalicio de Esquiú, personal policial en actividad y retirado, administrativo, y la familia policial de Catamarca participaron de la “Primera Peregrinación hasta la Tierra Natal de Fray Mamerto Esquiú”. Transitaron por la Ruta 41, finalizando en el templo de San José, en Piedra Blanca.

Además, la legisladora Silvana Ginocchio presentó un proyecto para instituir el galardón “Mención de Honor Fray Mamerto Esquiú” en el ámbito de la Cámara de Diputados de la Nación.

Al cierre de la jornada, el presbítero Gustavo Flores expresó en la basílica de Catamarca: “El Beato nos alienta a la santidad, nos alienta a continuar la misión iniciada por Jesús”.

Fuente: Obispado de Catamarca