Pese a la pandemia

Filipinas: Ciento de miles de fieles en la procesión del Nazareno Negro

No hubo procesión en sí, prohibida por motivos sanitarios, pero los devotos participaron de las misas con aforo en la basílica de Manila. Autoridades temen que la manifestación religiosa se haya convertido en un foco de contagios masivos de coronavirus.
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Más de 20.000 fieles participaron este sábado en la procesión del Nazareno Negro en Manila, la capital de Filipinas, para una celebración religiosa que según las autoridades podría convertirse en un problema por los contagios del nuevo coronavirus.

Concretamente, el Ayuntamiento de Manila informó de 22.840 participantes en la procesión a las 9.34 horas de la mañana en el barrio de Qipao, lejos en cualquier caso de los 2,3 millones de personas que participaron en la ceremonia el año pasado, informa la prensa filipina.

La procesión como tal está prohibida por motivos sanitarios y fue sustituido por 15 misas con 400 asistentes por ceremonia en la basílica menor del Nazareno Negro que comenzaron a las 4.30 de la madrugada.

Los participantes además han guardado la distancia social para esperar su turno para la misa frente al templo cristiano. Hasta mediodía se estima que una 400.000 personas habían visitado el paso del Nazareno Negro, explicó el jefe de la Policía de Manila, el general de brigada Leo Francisco, en declaraciones a la agencia de noticias DPA.

El párroco de la Basílica Menor, Douglas Badong, pidió a los fieles a seguir las misas por Internet o asistir a misa en su parroquia. "Aunque solo sea ver al Nazareno por una pantalla, tendrán la misma bendición que si fuera en persona", aseguró.

La talla del Nazareno Negro llegó a Manila procedente de México en 1606 gracias a unos misioneros españoles. El barco se incendió y por eso la figura, con restos del siniestro, fue rebautizada como el Nazareno Negro.

El Ayuntamiento de Manila decidió el pasado octubre cancelar por primera vez la tradicional procesión del Nazareno Negro, que se celebra todos los años desde el siglo XVII, a la que el año pasado acudieron 3,3 millones de fieles, dejando 500 heridos debido al intenso hacinamiento, y en la que ocasiones anteriores ha llegado a haber fallecidos por asfixia.

Tradicionalmente, millones de devotos de toda Filipinas acuden a Manila para seguir durante horas a los procesionarios, la mayoría descalzos a modo de penitencia, que llevan la venerada imagen del Nazareno Negro desde la Basílica de Quiapo, uno de los templos más importantes del país con más católicos de Asia.

Los filipinos creen que la imagen del Nazareno Negro puede hacer milagros, ya que desde que llegó al país en 1606 ha sobrevivido a los incendios que destruyeron la iglesia de Quiapo, a dos terremotos, a inundaciones e incluso a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Filipinas, con una población de 106 millones de habitantes, es uno de los países del Sudeste Asiático más afectados por la pandemia, con unos 484.000 contagios del coronavirus, que han provocado más de 9.300 muertes.

Fuente: Agencias