Expresión de religiosidad popular

Filipinas: Una multitud en la procesión con el Nazareno Negro

Las autoridades estimaron que 4 millones de fieles, en su mayoría descalzos, acompañaron la imagen religiosa. A instancias del cardenal Tagle, que se despidió para cumplir su nueva misión en el Vaticano, se rezó una oración por la paz en Medio Oriente.
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Una enorme multitud de fieles descalzos participó el jueves en Manila de la famosa procesión del Cristo Negro, considerada una de las mayores manifestaciones de fervor católico en todo el mundo.

A la salida del sol, cientos de miles de fieles se concentraron a lo largo de la ruta de la procesión del Cristo Negro, un ícono religioso al que los cristianos filipinos le atribuyen la capacidad de hacer milagros.

El cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila, se despidió de la comunidad filipina antes de viajar al Vaticano para asumir el cargo de prefecto de la Congregación para la Evangelización de los pueblos.

El purpurado pidió a los fieles un momento de silencio y guió una oración por la paz, al advertir que “una amenaza de peligro y violencia se hace sentir en algunas partes del mundo”.

“Recemos por nuestros conciudadanos filipinos y sus familias aquí, que están en ansia”, solicitó.

En medio del furor religioso, los devotos se trepaban unos sobre otros para tocar la estatua, pasar un paño o simplemente poner las manos sobre las cuerdas que sostienen al cristo de piel oscura sobre una plataforma metálica y permite su avance.

"Creemos que si uno tira de la cuerda, el Señor curará todas las enfermedades", dijo a la AFP el vendedor Boyet Lara, de 50 años. "Nada es imposible si creemos", añadió.

Como ocurre en cada procesión del Cristo Negro, decenas de fieles sufrieron desmayos en medio de la multitud, y muchos sufrieron cortes o golpes en los pies en el amontonamiento alrededor de la estatua.

En años anteriores varios fieles incluso han muerto por la misma causa durante las procesiones.

"En 2016, la cuerda con que se mueve la estatua se me envolvió en la cabeza y casi me ahogo. Pero logré sobrevivir", dijo el devoto Crisostomo Belarmino, de 52 años.

"Lloré esa vez y dije 'Gracias, Nazareno, por darme otra vida'", agregó.

Apenas unas horas después de la procesión, la Cruz Roja informó que prestó primeros auxilios a unas 300 personas en la procesión, una situación similar a la que años anteriores.

La estatua lleva ese nombre por su aspecto carbonizado y está acompañada de muchas historias difíciles de probar, incluido el hecho de que sobrevivió a un incendio mientras era trasladada a Filipinas en el siglo XVII.

Los críticos llaman a la procesión una mezcla de supersticiones que representan riesgos innecesarios para las multitudes que se apiñan alrededor de la estatua a cada año.

Sin embargo, los defensores de la iglesia católica de Filipinas señalan que es una expresión vibrante de fe.

Muchos devotos juran que el Nazareno Negro les trajo ayuda cuando más la necesitaban. "Cuando mi esposo sufrió un derrame cerebral hace dos años, aunque no pedí ayuda financiera, la obtuve", dijo la vendedora Angeline Mara, de 43 años.

"Cada vez que escucho la canción del Cristo Negro, siento que voy a llorar", agregó.

Aunque las autoridades no informaron sobre ninguna amenaza específica a la procesión de este año, hubo una masiva presencia de miles de policías en las calles de Manila.

Fuente: Agencias