MUSULMANES

Filósofos que se adelantaron en la reivindicación del rol de la mujer

Por: Ricardo Elía

Al-Farabi, Ibn Rushd y Averroes abogaron hace siglos por la igualdad de derechos con el hombre.
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Para el filósofo Al-Farabi (870-950), nacido en Farab (hoy Otrar, República de Kazajstán), [en 2020 se celebra el 1150 aniversario de su nacimiento patrocinado por la Unesco], la felicidad es un objetivo clave ya que el fin de la vida humana es lograr la dicha en este mundo. Para este polímata turco musulmán la felicidad es el fin de la perfección humana.

Al-Madîna al-Fâdila (“La Ciudad Ideal”), que Al-Farabi redactó en el siglo X, es seguramente una de las más importantes obras filosóficas del pensamiento islámico. Según la teoría alfarabiana, la Ciudad Ideal tiene una función primordialmente educativa, y es mantenida, regida, y concebida, creándose una armonía y una unidad tan natural como la del cuerpo vivo: la ciudad ideal es una sociedad ordenada en la cual todos se ayudan para obtener la felicidad. Se parece a un cuerpo perfecto y saludable cuyos miembros se ayudan mutuamente para conservar la vida.

Para Platón la riqueza no es la que se logra con el vil metal sino con la virtud y el conocimiento: “En el Estado solo mandarán los que son verdaderamente ricos, no en oro, sino en sabiduría y en virtud, riquezas que constituyen la verdadera felicidad”. Karen Armstrong, la escritora británica especializada en religiones comparadas, afirma: “Al-Farabi fue lo que nosotros llamaríamos un hombre renacentista: no fue sólo un filósofo, sino también un músico. Platón, en su obra titulada República, sostenía que era un filósofo quien debía ejercer el gobierno en una sociedad justa y debía reinar de acuerdo con los principios de la razón. Al-Farabi mantenía que el Profeta Muhammad había encarnado precisamente la clase de gobernante que Platón había previsto, pues había expresado las verdades intemporales de una forma imaginativa comprensible para el pueblo, de modo que el Islam era especialmente adecuado para llevar a la práctica la sociedad ideal de Platón”.

El profesor Marco Lauri (Universidad de Macerata, Las Marcas, Italia), especialista en civilización islámica, habla sobre el lugar de las mujeres en la Ciudad Virtuosa alfarabiana: “AlFarabi nunca rechazó explícitamente la noción de que una mujer pueda gobernar la ciudad virtuosa. El sabio musulmán explica que las mujeres no son diferentes de los hombres en sus habilidades intelectuales, de manera que una mujer puede ser un filósofo exactamente como un hombre”.

El filósofo cordobés musulmán Ibn Rushd (1126-1198), nuestro Averroes, refiriéndose a la condición de la mujer en la ciudad ideal, coincide con AlFarabi y hace una definición que parece más la de un pensador del siglo XXI que la de un terráqueo del siglo XII: “Sabemos que la mujer, en tanto que es semejante al varón, debe participar necesariamente del fin último del hombre, aunque existan diferencias en más o menos. Si la naturaleza del varón y de la mujer es la misma, y toda constitución que es de un mismo tipo debe dirigirse a una concreta actividad social, resulta evidente que en dicha sociedad modelo la mujer debe realizar las mismas labores que el varón. Cuando algunas mujeres han sido muy bien educadas y poseían disposiciones sobresalientes, no ha resultado imposible que lleguen a ser filósofos y gobernantes”

Averroes finalizó la redacción de su comentario a la República de Platón en 1194, cuatro años antes de su muerte, que nos ha llegado hasta el presente en una traducción hebrea del filósofo judío Samuel ben Yehuda Ibn Tibbón de Marsella (1150-1230). Averroes se hacía eco de los comentarios de Platón sobre la igualdad que debían gozar las mujeres en el Estado justo:

“Si pedimos a las mujeres los mismos servicios que a los hombres, es preciso darles la misma educación. ¿No hemos educado a los hombres en el ejercicio de la música y la gimnasia? Será preciso, por lo tanto, hacer que las mujeres se consagren al estudio de estas y otras artes”. Por eso el historiador de la filosofía islámica Dominique Urvoy (1943) dice: “Averroes, en efecto, desarrolló, sin la menor restricción, la tesis platónica de la igualdad de los sexos”. Celebramos que los filósofos musulmanes, junto a Platón, Tomás Moro, Tommaso Campanella, Francis Bacon y Ernst Bloch, hayan compartido a través del tiempo estas ideas utópicas en aras de establecer la justicia en la tierra a través de las prácticas de gobernantes justos y virtuosos.