La Iglesia y las elecciones en la Argentina

Francisco anhela que se cierre la grieta y Macri complete su mandato

Fuentes del Vaticano afirman que el pontífice quiere que el presidente llegue al 10 de diciembre “de la mejor manera posible”. Y que disminuya la confrontación en la sociedad argentina. Distancia de los dichos de Grabois. El análisis de Sergio Rubin.
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Por Sergio Rubin

Desde el vamos el Papa Francisco tomó distancia del proceso electoral en su país. Decidió no recibir a políticos ni hacer comentarios hasta que este concluya. Tras las críticas de quienes le achacan haber tenido gestos hacia el kirchnerismo en detrimento del macrismo, no quiere ahora que se lo acuse de inmiscuirse en la campaña.

Además, en El Vaticano dicen que considera que debe ser la Iglesia argentina -con el obispo Oscar Ojea como presidente del Episcopado a la cabeza- la protagonista, jugando un papel apaciguador para contribuir a que se llegue al 10 de diciembre política, económica y socialmente de la manera menos traumática posible. Más aún: afirman que está satisfecho con cómo la conducción eclesiástica está desempeñándose.

La prescindencia papal, aseguran cerca de él, no implica indiferencia. Al igual que cuando Cristina Kirchner ocupaba la presidencia, anhela que también Mauricio Macri complete su mandato, dicen. El argumento para sostener esta posición -agregan- es el mismo de antes: la preservación de la calidad institucional y el convencimiento de que las crisis perjudican especialmente a los que menos tienen.

Por eso, el actual es un tiempo para que los dirigentes extremen la prudencia y los candidatos no coloquen por encima de todo sus apetencias políticas en perjuicio del bien común. En perfecta sintonía con su criterio, los obispos argentinos tras las PASO les reclamaron a los líderes de todos los sectores “actitudes ejemplares” como las que “demostraron los votantes al acudir a las urnas”.

Las fuentes vaticanas consultadas por Clarín consideraron, además, que la mesura de los dirigentes debe ser mayor porque, si bien las PASO mostraron una gran ventaja del Frente de Todos, todavía faltan las elecciones definitorias. Aunque prefirieron no identificar a quienes están siendo poco prudentes, hicieron una excepción: Juan Grabois, que tuvo conceptos muy hirientes hacia el oficialismo.

E incluso reclamó una reforma agraria que levantó mucha polvareda. Como ya lo habían hecho los obispos argentinos hace un año y medio, señalaron que las opiniones de los líderes sociales no deben tomarse como una extensión de la palabra del Papa o de la Iglesia, más allá de que pueda haber una coincidencia en la búsqueda de la justicia social. Y aclararon que hace tiempo que el Papa no recibe a Grabois.

No obstante, al comenzar el año la Iglesia le había recomendado en primer lugar al Gobierno, pero también a las oposiciones, que no pusieran al país “en pausa” electoral porque el agravamiento de la situación social exigía no postergar las respuestas. La cúpula del Episcopado volvió a verbalizar esa visión durante el encuentro que mantuvo hace dos semanas con el presidente de la Nación, que la convocó para analizar el nuevo escenario y sumar esfuerzos para asegurar la paz social hasta fin de año.

Uno de los pedidos concretos que le hicieron los obispos fue el refuerzo de la ayuda alimentaria, mucha de la cual se canaliza a través de los comedores de la Iglesia. El presidente les respondió que iba a tomar todas las medidas que sean necesarias para paliar la situación social, sin “ningún tipo de especulación” política.

Luego, la Pastoral Social pidió que se declarara la emergencia alimentaria para acelerar las licitaciones para la compra productos. Desde el gobierno se aseguró que no hace falta porque está vigente la emergencia social declarada por ley en 2016, que la incluye. Y que la “ahora reforzada” ayuda alimentaria se estaba canalizando prontamente.

Sin embargo, medio centenar de intendentes peronistas bonaerenses y la CGT se sumaron al pedido de la Pastoral Social, además de 30 organizaciones sociales que el miércoles acamparon en la avenida 9 de Julio, frente al ministerio de Desarrollo Social, para formular el mismo reclamo.

Por lo demás, las fuentes negaron que el Papa haya alentado la reconciliación entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner ante una versión que publicó el diario británico Financial Times. Ya lo había negado el propio Fernández, que dijo que, en cambio, Francisco lo reconcilió con la Iglesia por su lucha por la justicia social. Y que así se lo había manifestado hace tiempo en un mail que le envió a raíz de que un conocido se lo proveyó.

En El Vaticano se recordó que el único contacto personal entre ambos fue en agosto del año pasado cuando Fernández lo visitó junto con el ex canciller brasileño Celso Amorin y el senador chileno Carlos Ominami para llevarle su preocupación por la detención del ex presidente de Brasil Lula Da Silva. “Pero, por lo que sabemos, no se habló de la Argentina”, dijeron.

Finalmente, las fuentes vaticanas desestimaron la idea del ex embajador kirchnerista ante El Vaticano Eduardo Valdés de que el Papa visite su país en vísperas del 10 de diciembre "como un gesto para contribuir a cerrar la grieta". Y que deje para más adelante la tradicional visita pastoral que hace a los países de mayoría católica.

No obstante, recordaron el anhelo de Francisco de visitar su país, que verbalizó hace pocas semanas ante el periodista Joaquín Morales Solá, del diario La Nación. Aunque aclararon que en ningún momento dijo que sería en 2020. Admitieron que su concreción depende en buena medida de que disminuya la tensión política.

Al fin de cuentas, concluyeron, el deseo del Papa es contribuir a la convivencia en la pluralidad democrática, junto con la revitalización del catolicismo vernáculo.

Para el Papa el achicamiento de la grieta es vital. Las fuentes revelaron que suele comparar la actual división con la antinomia peronismo – antiperonismo en su peor momento: 1955. Y que con esa brecha el país no tiene destino. Pero hoy lo urgente es -subrayaron- que la campaña electoral y la eventual transición concluyan de la mejor forma posible.

En uno de las últimas entrevistas que concedió el ex presidente Fernando De la Rúa, al ser consultado acerca de si la crisis de 2001 había dejado algo positivo, respondió que quedó claro que nunca es bueno que un presidente elegido democráticamente no complete su mandato. Para apuntalar su creencia citó a Francisco: “Fíjese -le comentó al periodista Ceferino Reato- que después el Papa dijo que había que cuidar a Cristina y ahora está diciendo que hay que cuidar a Mauricio”.


Fuente: Clarín y VR