ante la Conferencia Episcopal Italiana

Francisco presenta un exigente programa para ser un buen obispo

En una tarjeta con la imagen del Buen Pastor, el pontífice detalla cuáles son esas "bienaventuranzas" guía. Hace hincapié en la cercanía y la compasión, y los insta a “hacer de la pobreza su estilo de vida” y a “no encerrarse en los palacios de poder".
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“Bienaventurado el obispo que hace de la pobreza y del compartir su estilo de vida, porque con su testimonio está construyendo el Reino de los cielos”. Con esta frase comienzan ‘Las Bienaventuranzas del obispo’, el texto impreso en un tarjeta con la imagen del Buen Pastor que el papa Francisco entregó a los prelados italianos durante el encuentro que mantuvo con ellos en un hotel de Roma, donde los miembros de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) celebran su 75° asamblea general extraordinaria.

El Papa participó del primer día de la Asamblea General Extraordinaria, cuyo tema central será "La Ruta sinodal de las Iglesias en Italia" y, antes de empezar las discusiones, entregó una pequeña tarjeta a sus hermanos obispos en la que pudieron descubrir la imagen del Buen Pastor y el texto de las ocho “Bienaventuranzas del Obispo”.

Texto del programa "papal" para los obispos
1 POBRE Y GENEROSO
Bienaventurado el obispo que hace de la pobreza y del compartir su estilo de vida, porque construye el Reino de los Cielos a través de su testimonio.

2 SABE LLORAR
Bienaventurado el obispo que no teme mancharse el rostro de lágrimas, para que se reflejen los sufrimientos de las personas, el cansancio de los sacerdotes, y que encuentra el consuelo de Dios en el abrazo del que sufre.

3 AL SERVICIO
Bienaventurado el obispo que considera su ministerio como un servicio y no como un poder, haciendo de la mansedumbre su fuerza, dando a todos el derecho de ciudadanía en su corazón, a habitar la tierra prometida a los mansos.

4 CERCANO
Bienaventurado el obispo que no se encierra en palacios de gobierno, que no se convierte en un burócrata más preocupado por las estadísticas que por los rostros, por los trámites que por las historias, y que busca luchar junto al hombre por el sueño de justicia de Dios, por el Señor, encontrado en el silencio de su oración diaria, será su alimento.

5 COMPASIVO
Bienaventurado el obispo que tiene un corazón por la miseria del mundo, que no tiene miedo de ensuciarse las manos con el barro del alma humana para encontrar el oro de Dios, que no se escandaliza por el pecado y la fragilidad de los demás porque él es consciente de su propia miseria, porque la mirada del Crucificado Resucitado será para él el sello del perdón infinito.

6 SIN DOBLEZ
Bienaventurado el obispo que destierra de su corazón la doblez, que evita cualquier dinámica ambigua, que sueña con el bien en medio del mal, porque podrá alegrarse en el rostro de Dios, encontrando su reflejo en cada charco de la ciudad de los hombres.

7 BUSCA LA PAZ
Bienaventurado el obispo que trabaja por la paz, que acompaña los caminos de la reconciliación, que siembra en el corazón del sacerdote la semilla de la comunión, que acompaña a una sociedad dividida en el camino de la reconciliación, que toma de la mano a cada hombre y a cada mujer de buena voluntad para construir la fraternidad: Dios lo reconocerá como su hijo.

8 VALIENTE
Bienaventurado el obispo que, por el Evangelio, no teme ir a contracorriente, con rostro decidido como el de Cristo en su camino a Jerusalén, sin dejarse reprimir por incomprensiones y obstáculos, porque sabe que el Reino de Dios avanza en medio de las contradicciones del mundo.

Fuente: Agencias