A la luz de la herencia religiosa compartida

Francisco reclama la "apertura fraterna" de judíos y cristianos

En su encuentro con representantes del Congreso Judío Mundial en el Vaticano, el pontífice destacó que ambos credos tienen "en común tesoros espirituales inestimables", profesan "la fe en el Creador del cielo y de la tierra" y creen que se ha revelado.
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Los judíos y los católicos tienen "en común tesoros espirituales inestimables", profesan "la fe en el Creador del cielo y de la tierra" y creen que "el Omnipotente no ha permanecido alejado de su creación, sino que se ha revelado". Así lo destacó el Papa Francisco al reunirse en la mañana de este martes con unos doscientos delegados del Congreso Judío Mundial, que representa a las comunidades judías de más de cien países.

"Nuestras iniciativas políticas, culturales y sociales para mejorar el mundo – añadió – no tendrán éxito sin la oración y la apertura fraterna a las demás criaturas en nombre del único Creador, que ama la vida y bendice a los pacificadores".

A través de la fe y la lectura de las Escrituras – dijo el Papa – judíos y católicos entran en relación con el Señor y se convierten en "colaboradores de su voluntad providencial". “También nosotros tenemos una visión similar del final, habitada por la confianza de que, en el camino de la vida, no avanzamos hacia la nada, sino hacia el Altísimo que nos cuida, hacia Aquel que nos ha prometido, al final de los días, un reino eterno de paz, donde acabará todo lo que amenaza la vida y la convivencia humana”, destacó.

El pontífice agregó que “la fiel promesa del Eterno nos habla de un futuro de salvación, de un cielo nuevo y una tierra nueva (cf. Is 65, 17-18; Ap 21, 1) donde la paz y la alegría tendrán una morada estable, donde la muerte será eliminada para siempre, donde Él enjugará las lágrimas de todos los rostros (cf. Is 25, 7-8), donde ya no habrá luto, ni llanto, ni dolor (cf. Ap 21, 4)”.

A la luz de la herencia religiosa compartida, judíos y católicos "ven el presente como un desafío" que los une, "como una exhortación a actuar juntos", dijo el Papa. La tarea de estas dos comunidades de fe es "trabajar para que el mundo sea más fraterno, luchando contra las desigualdades y promoviendo una mayor justicia, para que la paz no sea una promesa del otro mundo, sino que sea ya una realidad en éste".

“¡Cuántos seres humanos, creados a imagen y semejanza de Dios, están desfigurados en su dignidad a causa de una injusticia que desgarra el planeta!”, lamentó. “Aquel que creó todo según el orden y la armonía, nos invita a reclamar este pantano de injusticia que aflige al mundo” agregó, y concluyó: “Que el Señor los acompañe en el camino y nos guíe juntos por el camino de la paz. Shalom”.

Los orígenes del Congreso judío mundial se remontan al siglo XX, cuando 230 delegados que representaban a las comunidades judías de 32 países se reunieron en Ginebra, Suiza, en agosto de 1936 para fundar esta organización. Los judíos de la Alemania nazi estaban siendo perseguidos y privados de sus derechos, mientras una creciente ola de antisemitismo también afectaba a las comunidades judías de toda Europa.

Inmediatamente después de su fundación, los principales objetivos de este organismo fueron la movilización del pueblo judío y de las fuerzas democráticas contra la deriva nazi, la lucha por la igualdad de derechos políticos y económicos. En la actualidad, la misión del Congreso judío mundial es promover la unidad, representar los intereses del pueblo judío y garantizar la continuidad y el desarrollo de su patrimonio religioso, espiritual, cultural y social.

El Congreso judío mundial, tal como lo recordó el Papa Francisco, "dialoga con la Comisión para las relaciones religiosas con el judaísmo y desde hace años organiza conferencias de gran interés".

Fuente: Vatican News