Domingo 14.04.2024

Viernes Santo

García Cuerva celebró la Pasión de Cristo en un hospital de niños

El arzobispo de Buenos Aires la ofició en la capilla del "Ricardo Gutiérrez", donde están dijo- "los crucificados de hoy. Hoy especialmente unimos a la cruz de Jesús las cruces de tantas madres, de tantos papás y de tantos chiquitos que están aquí"
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En el día en que la Iglesia recuerda la Pasión y Muerte de Jesús, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva acompañó a la comunidad del Hospital de Niños donde se encuentran "los crucificados de hoy".

"Hoy especialmente unimos a la cruz de Jesús las cruces de tantas madres, de tantos papás y de tantos chiquitos que están aquí en el hospital. Cruces que por momentos seguramente se hacen demasiado pesadas, demasiado difíciles de cargar", expresó.

La reflexión de García Cuerva se centró en la figura de la madre silenciosa que estaba a los pies de la cruz, junto con otras tres personas que acompañaron al Maestro. "Me gustaría, con ustedes, preguntarle a ellos ¿Cómo se hace para soportar tanto dolor?, ¿Cómo se hace para ayudar a cargar pesadas cruces?", sostuvo.

Además, agregó: "Me parece que con los poquitos renglones del relato de la Pasión donde aparece la madre de Jesús tenemos la respuesta. Lo primero, están los cuatro juntos porque los dolores hay que soportarlos con otros.  La segunda pista, imitando a la Virgen que no habla, está muda; solamente hay que estar en silencio, hay que abrazar, hay que llorar juntos, hay que rezar, nada más".

"Y lo tercero que quería compartirles hoy, cuando Jesús dice: 'todo se ha cumplido', ¿Qué es lo que se cumplió? Lo que se cumplió es el gran y enorme amor que Dios nos tiene, que abraza nuestra cruz. Dios abraza tu vida, Dios abraza tu dolor, Dios abraza tu sufrimiento y lo transita con vos", continuo.

Al finalizar, el prelado animó a pedirle a la Virgen, al discípulo amado y a estas dos mujeres, María y María Magdalena, "que nos enseñen a acompañar la cruz y a los demás. ¿Cómo? Bancándonos como equipo, como comunidad, pero también chito la boca, abrazando, llorando y rezando, pero no dando explicaciones piadosas que no consuelan a nadie, que casi son más molestia que otra cosa".

Fuente: En Camino