Hacia una conversión ecológica “de raíz”

Por: Pbro. Augusto Zampini

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La apertura del Observatorio Laudato Si’ es un momento de gozo y de esperanza ¡Qué gusto saber que hay gente que quiere vivir las enseñanzas del Papa Francisco en Laudato Si’ sobre el cuidado de la casa común!

Dios nos dio la responsabilidad única de cuidar, conservar y promover el desarrollo de la creación que nos regaló. Somos parte importante de la naturaleza, pero no su centro. El Papa dice en Fratelli tutti que cuando nos auto-centramos, el individualismo nos gana. De ahí la importancia de una visión comunitaria y a largo plazo. Para vivir mejor hay que cuidar la fuente de vida, la casa común.

En Laudato Si’ el Papa habla de una conversión ecológica de raíz. La plantación del árbol simboliza una nueva fuente de vida. Tenemos que cambiar la mentalidad extractivista, que emplea recursos de la naturaleza sin reciprocidad alguna y sin generar verdadero valor. Es preciso pasar de esta mentalidad que provoca una cultura del descarte, a una del cuidado, que permite una cultura del encuentro.

Para ello es importante unirnos a otros esfuerzos existentes. En el “Acuerdo de París” más de 190 países acordaron la base para implementar los objetivos del desarrollo sustentable. Para generar algo nuevo, tenemos que trabajar en equipo. Esto dicen todas las naciones participantes.

El Papa explica que hay dos motores para este cambio. La educación, como capacidad de hacer surgir lo mejor que tenemos. Es lo que hace Scholas, involucrar a todo el ser humano, cabeza, corazón y manos, en una educación que permita germinar lo mejor de nosotros, y en grupo. Según Laudato Si’, esta educación es una revolución cultural. El segundo motor es la espiritualidad. Podemos aportar la cristiana, pero otras espiritualidades son muy importantes también para contemplar que toda vida tiene un valor en sí mismo y no es sólo un recurso.

Es el momento de generar algo nuevo, que responda de raíz a los profundos problemas de la actualidad. Por eso agradezco esta iniciativa. Desde el Dicasterio del Desarrollo Humano Integral estamos muy contentos. Debemos tener presentes los motores de la espiritualidad comunitaria y la educación como una revolución cultural. Eso nos ayudará a mirar a los demás como hermanos y hermanas de una misma casa común, como dice el Papa Francisco.