Evangelicos

“Hay mucha ignorancia sobre la Biblia en el país”

Lo dice el director de la Sociedad Bíblica Argentina. Su entidad procura que se conozcan más las Sagradas Escrituras. Este año preveé distribuir a bajo costo o gratuitamente 400 mil ejemplares.
Comparte

Es bien sabido el empeño que los evangélicos ponen en la lectura de la Biblia. Y la recurrencia en citarla en sus prédicas e, incluso, en las charlas cotidianas. Menos conocido es, sin embargo, su esfuerzo por acercar ejemplares de la Palabra de Dios, sea a un precio muy accesible, sea directamente gratis. En la Argentina, su gran editora es la Sociedad Bíblica Argentina (SBA), que distribuye anualmente una cantidad que impresiona. Por caso, sólo durante este año está previsto entregar 400 mil volúmenes a lo largo y ancho del país.
Fundada en 1966, miembro de la Fraternidad de Sociedades Bíblicas del mundo, la SBA hunde sus raíces en los esfuerzos evangélicos por difundir la Biblia en el país desde tiempos de la Independencia. Al servicio de todas las corrientes evangélicas -y de los católicos que la requieran-, su actual
director general, Rubén Del Re, dice que no sólo se busca entregar muchos ejemplares -y ayudar así a la superación de la “gran ignorancia” bíblica que hay en el país-, sino también a que se interactúe con las Sagradas Escrituras, porque ello “cambia nuestras vidas”. 
-¿Cuántos ejemplares de la Biblia vende cada año la SBA?
-La proyección para este año es de unos 400 mil. Sin contar el Nuevo Testamento, ediciones de algunos pasajes … Pero la SBA no es la única que la vende. Hay otros proveedores, como las editoriales católicas. Nosotros servimos a todas las iglesias. El grueso lo llevan las evangélicas, pero hay católicos que compran nuestras biblias.
-Una cifra muy importante …
-Son muchas. Pero no sólo las vendemos, sino que, en muchos casos, la entregamos gratuitamente en proyectos de difusión de la Palabra de Dios en cárceles, hospitales, niños en riesgo, en colegios. O a un precio muy bajo. De hecho, las que se venden en nuestros salones son una mínima parte. El gran trabajo de distribución los hacen nuestros promotores en cada pueblito, en cada comunidad, ofreciéndolas a bajo precio.
-¿Y dónde va lo recaudado?
-Somos una entidad sin fines de lucro. El producto de la venta siempre se reinvierte en iniciativas como la traducción a los idiomas de los aborígenes -mocoví, pilará, chorote, wichí y (en proceso) toba sur-, una tarea muy ardua, que demanda años. O para compensar los ejemplares gratuitos. O los  Que se venden a menos del costo. Además, tenemos ediciones lujosas, pero cuyo producido se destina a subvencionar al resto.
-¿Por qué el evangélico conoce más la Biblia que los católicos?
-Ante una religión, la pregunta es cuál es la base de esa fe. Por qué se cree en lo que se cree. Y los evangélicos sostenemos, desde siempre, que la fe cristiana no es lo que opino, lo que pienso, lo que digo, sino lo que está en la Biblia. La autoridad no descansa en la Iglesia o el individuo, sino en  Jesucristo y la Revelación que está expresada allí. Por eso, ponemos mucho empeño en la formación bíblica desde la niñez y en su aplicación en cada momento.
-¿Hay allí, a su criterio, una falencia de los católicos?
-¡Ojo!, nosotros estamos viendo un interés muy creciente del pueblo católico por leer, estudiar y vivir la Biblia. Un interés que se acentuó en las Ultimas décadas y que se aceleró en los años recientes. A mi juicio, ello se debe a algunos pronunciamientos de la jerarquía eclesiástica que van en ese sentido. Pero, mas allá de las inf luencias humanas, creo firmemente en que el mismo Dios pone entre la gente sed en su palabra.
-A su juicio, el argentino, ¿cuánto conoce la Biblia?
-Considero que aún hay mucha ignorancia acerca de la Biblia. Una enorme cantidad de nuestro pueblo es cristiano porque alguna vez fue a un rito, pero no tuvo oportunidad de leer la Biblia y cambiar su vida. Por eso, nuestra misión no es sólo distribuirla. El mayor desafío es que la gente Interactúe con ella por su poder transformador del alma. Y que ese impacto en su vida se refleje en las estructuras sociales.