por la fuerte discriminación sectaria

Irak: denuncian “lento y silencioso éxodo de los cristianos autóctonos”

El cardenal iraquí Louis Raphael Sako, patriarca de la Iglesia caldea, dio a conocer que 20 familias cristianas huyen al mes del país. En su declaración, recordó que más de la mitad han emigrado en los últimos 5 años, y otros “están en lista de espera”.
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Los cristianos iraquíes, concentrados sobre todo en las ciudades de la llanura de Nínive y en el norte de Irak, siguen abandonando el país “a un ritmo de 20 familias al mes”. La cifra ha sido comunicada por el cardenal iraquí Louis Raphael Sako, patriarca de la Iglesia caldea, en una dolorosa reflexión sobre la condición de los cristianos en Irak.

En sus declaraciones, difundidas por los canales de comunicación del Patriarcado caldeo, el cardenal recuerda que más de la mitad de los cristianos iraquíes han emigrado en los últimos cinco años, y muchos otros “están en lista de espera”.

En su discurso, el Patriarca caldeo se detiene en los numerosos factores sociológicos, políticos y medioambientales que favorecen el lento y silencioso éxodo de los cristianos autóctonos de sus tierras. La inestabilidad política y social, la inseguridad, la falta de igualdad de oportunidades, la discriminación y las medidas penalizadoras sufridas en el trabajo, la falta de disposiciones legales que protejan la plena igualdad de los ciudadanos, incluidos los cristianos, ante la ley.

En particular, el Primado de la Iglesia caldea pone en tela de juicio la ausencia continua de una ley sobre el estatuto personal de los cristianos, que sigue abriendo el camino a la discriminación sectaria, obligando a todos a regular las cuestiones relativas al estatuto de la persona (como el derecho matrimonial, o la herencia, o la custodia de los hijos) según leyes que se inspiran en la tradición jurídica islámica, y que remiten, directa o indirectamente, a la Sharia.

En su texto, el Patriarca también deplora el uso instrumental de palabras y símbolos religiosos en la propaganda y las controversias políticas. Además, cita como ejemplo algunos casos recientes de corrupción y discriminación de los que ha tenido conocimiento. “Si alguien no quiere que permanezcamos en nuestro país como ciudadanos con igual dignidad”, concluye el cardenal iraquí, “díganoslo con franqueza, para que podamos abordar la cuestión antes de que sea demasiado tarde”.

Fuente: El Debate