En el monasterio de San Jorge

Iraq: Restauran en Mosul iglesias destruidas por Ios yihadistas

Dos templos del complejo religioso, arrasados por el grupo terrorista, fueron renovados gracias al aporte del Departamento de Estado de EE.UU. y de una ONG cristiana. Ceremonia litúrgica en rito caldeo y oraciones en árabe para celebrar las restauraciones
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El monasterio de San Jorge, en la ciudad iraquí de Mosul, celebró el viernes la restauración de sus dos iglesias con una ceremonia marcada por la liturgia del rito caldeo y las oraciones, seis años después de que los yihadistas las destruyeran.

Varias decenas de personas se dieron cita en una de esas dos iglesias, reconstruidas con piedra labrada. Algunos fieles se desplazaron hasta allí desde regiones vecinas del norte de Irak, según comprobó un corresponsal de la AFP.

El clero de la Iglesia Católica caldea, ataviado con el hábito de ceremonia blanco y dorado, ricamente decorado, entonó sus rezos, en árabe, al son de los címbalos y de los cánticos litúrgicos en la lengua de la comunidad.

"En este monasterio tenemos viejos recuerdos", declaró emocionado Maan Bassem Ajjaj, un funcionario de 53 años residente en Erbil, capital del Kurdistán iraquí. "Mi hijo y mi hija fueron bautizados aquí. Cada viernes, las familias cristianas de Mosul se reunían aquí".

La renovación de las dos iglesias fue costeada por el Departamento de Estado estadounidense y una ONG cristiana, La obra de Oriente, explicó a la AFP el cura Samer Yohanna.

Pero todavía quedan algunas partes del monasterio por restaurar. Arrasado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en 2015, el edificio quedó destruido en un 70%, según el padre Yohanna.

"Podemos ver algunas paredes que siguen en pie, pero que están deterioradas y hay que reforzarlas", explicó.

En el claustro, en una reproducción mural que representa a San Jorge matando al dragón, las caras fueron destruidas por los yihadistas. En el cementerio aledaño, no queda más que una lápida erguida, casi de forma milagrosa, entre los escombros y los montones de piedras.

Los yihadistas del grupo EI hicieron de Mosul su "capital" en Irak, después de conquistarla en 2014. Fueron expulsados de allí en 2017 por el ejército iraquí y una coalición internacional dirigida por Estados Unidos.

La llegada de los yihadistas forzó a decenas de miles de cristianos a huir de Mosul y de la provincia de Nínive, que antaño contaban con una importante población cristiana.

La comunidad cristiana del país era de 1,5 millones de personas antes de la guerra, pero ahora solo es de unas 400.000.

El grupo EI transformó el monasterio en un puñado de "escombros", comentó el obispo paldeo Thabet Habib, de la diócesis de Al Qosh. "Las iglesias del monasterio fueron reconstruidas, ahora esperamos la reconstrucción de las otras partes del monasterio y que recupere su esplendor".

Fuente: AFP