COMPROMISO RELIGIOSO Y SOCIAL

Jóvenes que alientan a otros jóvenes vivir su fe

Por: María Montero

Desde hace dos años la Vicaría de Educación porteña realiza un programa destinado a que alumnos de 3° a 5° año promuevan en otras chicas y muchachos un mayor compromiso religioso y social.
Comparte

Es propio de la juventud la búsqueda de espacios en los que se sientan protagonistas y también artífices de su propio destino. La realidad es que el lugar donde pasan la mayor parte de su tiempo es la escuela y no siempre responde a sus expectativas. La crisis de valores de la que muchos docentes se quejan remite muchas veces a una falta de propuestas motivadoras que entusiasmen a los jóvenes, tanto en el estudio como en la búsqueda de un sentido trascendente de la vida. Así lo interpreta el proyecto “Animándonos”, lanzado por la Vicaría de Educación del arzobispado
porteño hace dos años, que tiene el propósito de que el espíritu de servicio propio de los jóvenes inspire a otros a buscar propuestas para la escuela y también para misionar fuera de ella.
“El objetivo es crear líderes que, inspirados en el Evangelio, acompañen y colaboren para hacer crecer el reino de Dios en cada escuela”, dice Debora Marini, una de las directoras del programa, enfocado a alumnos de 3° a 5° año y coordinado por un tutor. Si bien está enmarcado en un proyecto pastoral, los profesores acompañantes no necesariamente tienen que ser catequistas o agentes de pastoral.
Los equipos de animación, cada uno formado por cinco chicos y su tutor, tienen encuentros de capacitación preparados por la Vicaría; un trabajo en conjunto para pensar propuestas para sus escuelas y compartir experiencias con otras.
“Los chicos responden activamente y con mucho entusiasmo”, dice Marini, quien asegura que es una experiencia profundamente motivadora y eclesial.
 La animación se estructura según tres campos de interés de los adolescentes, la necesidad y la posibilidad de cada institución. Un servicio hacia adentro de la escuela son los campamentos, retiros y viajes de estudio. Un servicio hacia afuera son actividades solidarias o grupos misioneros. Además de un servicio de apoyo y estudio para contenidos de clases.
Leonel Pezzarini acompaña en varias propuestas a jóvenes del colegio San Martín de Tours, del barrio porteño de Palermo. “Los más grandes -cuenta- notaron que había una carencia de fe, especial-mente entre los alumnos  de 1º y 2º año y crearon lo que llaman “15 minutos de Dios”, que consiste en exponer el Santísimo Sacramento durante el segundo recreo de los días jueves y hacer una oración que el los mismos di r igen”. Pezzarini señala que los frutos no se hicieron esperar y que, a raíz de esto, otros jóvenes se incorporaron a los proyectos de Animándonos. “Algunos acompañan los retiros y convivencias de 1º año preparando charlas, dinámicas o debates -explica-, mientras que otros eligen un trabajo más social”. 
Paula Ruán, de Nuestra Señora de la Unidad, de Devoto, dice que trabajar en esta iniciativa es hermoso e invita a todos a sumarse porque “es la oportunidad de ser parte de proyectos en favor de los compañeros más pequeños, trabajar con chicos de otros colegios y formar lindas amistades”.
A través de Animándonos, otras escuelas católicas de la ciudad se unieron en un trabajo solidario en Acuba, un barrio muy humilde del partido bonaerense de Lanús. Allí, junto al Movimiento de cartoneros y Un techo para mi país, durante un fin de semana ayudaron en la construcción de casas. La experiencia de Marcos Santangello, de San Martín de Tours, fue transformadora. “Me abrió la cabeza -dice-, me ayudó a darme cuenta de la necesidad que tiene tanta gente y que con un mínimo de mi esfuerzo podía cambiar, en parte, la vida de otros”. Manuel Millán del mismo colegio, coincide. “Conocer otra realidad y poder brindar mi ayuda fue muy gratificante, sobre todo me hizo crecer como persona”. Algunos jóvenes de otros colegios eligieron proyectos que fueran soporte de las necesidades escolares propias de los chicos que recién comienzan la escuela media. Así surgió Alumnos comprometidos todos unidos a ayudar responsablemente (ACTUAR), del Instituto Hijas de Jesús de Belgrano, para acompañar los problemas de aprendizaje y dar apoyo escolar a quienes lo necesiten. Otros decidieron armar un guardarropa con la donación de uniformes para entregar a compañeros de menos recursos. “Lo importante de cada propuesta -subraya Pezzarini-, es no quedarse solo en un trabajo social, sino testimoniar el amor, llevar un mensaje evangélico y acompañar a los chicos en lo que viven”.