INICIATIVA DE LA VICARÍA DE EDUCACIÓN PORTEÑA

La apuesta por la capacitación continua de los docentes

Por: Lara Salinas

Más de 6.500 maestros, profesores, catequistas y auxiliares de colegios católicos realizaron cursos de formación.
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En los últimos dos años, las escuelas se encontraron ante el desafío sin precedentes de continuar con su tarea “a puertas cerradas”, pero el 2022 comenzó su ciclo lectivo con un atisbo de esperanza: la sensación de que esta cursada será menos agitada que las anteriores.

En un reciente comunicado de la Comisión Episcopal de Educación Católica, se considera que es una necesidad, en estos tiempos más que nunca, el cuidar de los alumnos, convocarlos para que vuelvan a las aulas y ser conscientes del duro tiempo que les tocó atravesar durante la pandemia. Y la Iglesia celebra que en las escuelas católicas se hayan abierto espacios para escucharse mutuamente, ponerse de acuerdo y caminar en comunidad.

“La oportunidad de construir caminos con otros hacia el desarrollo y la paz no puede prescindir de la educación y el trabajo, lugares y contextos privilegiados para el diálogo”, afirmó el Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Paz a principios de este año. Con esta intención, la Vicaría Pastoral de Educación, conjuntamente con la Federación de Asociaciones Educativas Religiosas de la Argentina (FAERA) y el Consejo de Educación Católica (CEC) convocaron a docentes, directivos, catequistas, equipos de orientación escolar y secretarios de colegios católicos de la Ciudad. Se les invitó a participar de cursos de formación, desde el martes 8 al viernes 18 de febrero, mes en el que los docentes ya se encontraban trabajando, pero todavía sin alumnos, como explicó Mariana Fuentes, miembro del Consejo Directivo de la Vicaría.

Esta propuesta fue considerada sumamente interesante por parte del rector Héctor Foce, del Instituto Nuestra Señora de Luján de los Patriotas, ya que “resulta necesaria e imprescindible la formación permanente de docentes y catequistas de nuestras escuelas para afrontar los retos que se presentan día a día en el aula”.

Los cursos de formación se impartieron vía Zoom. La bienvenida estuvo a cargo del Pbro. Pablo Juan Corbillon, que saludó a los presentes y deseó que el intercambio de experiencias fuera fructífero para renovar el servicio educativo y evangelizador.

Las temáticas abordadas surgieron en diálogo con los directivos de los distintos niveles escolares, quienes consideraron prioritario ahondar en el acompañamiento de la emocionalidad tras la pandemia; las nuevas formas de evaluar; la socialización en la primera infancia; la enseñanza de las matemáticas y las prácticas del lenguaje. Se realizaron además capacitaciones en educación sexual integral y en el abordaje de las emociones. “Fue un abanico de propuestas didácticas para todos los niveles”, afirmó Fuentes.

Los cursos no fueron exclusivamente para docentes. “En secundaria –agregó Fuentes- también hubo un curso de formación para preceptores y tutores, que brindó herramientas para su desempeño en la cultura actual. Además, se llevaron a cabo dos talleres sobre inclusión y acompañamiento ante la vulneración de derechos de la infancia, dirigidos a los equipos de orientación escolar, representantes legales y directivos. Por otra parte, los catequistas de todos los niveles contaron con una amplia oferta para elegir”.

Las propuestas fueron muy bien recibidas. Más de 6500 docentes participaron, de un total de casi 10000 inscriptos.

“Nuestros chicos de cualquier nivel sociocultural y económico deben tener las mejores herramientas. Los documentos de la Iglesia plantean claramente que debemos ofrecerles la excelencia educativa”, afirmó Fuentes. Por su parte, Foce aseguró: “Nuestras escuelas ofrecen una propuesta educativa que tiene como objetivo el desarrollo integral de la persona, desde los valores del Evangelio. Esto resulta una oportunidad significativa en la vida de nuestros estudiantes, ya que se enriquecen sus proyectos de vida personales y comunitarios. A largo plazo, esto significa un impacto positivo para nuestra sociedad. Nuestro compromiso como escuelas católicas es acompañar a nuestros jóvenes en desplegar lo mejor de cada uno de ellos, brindándoles una formación verdaderamente integral. No estaríamos cumpliendo con nuestra misión como escuelas católicas si no apuntáramos a esto, capacitándonos permanentemente para ser cada vez mejores escuelas”.