Lunes 27.05.2024

Fuerte crítica al gobierno de Milei

"La ausencia del Estado es favelización", alertan curas villeros

En un documento leído durante el homenaje a Mugica, cuestionan que se desentienda de la urbanización de los barrios populares y puntualizaron que “lo que menos se puede desfinanciar es la alimentación de los más pobres” .
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El 50 aniversario del crimen del cura villero Cargos Mugica fue conmemorado este domingo con una multitudinaria misa en el Luna Park, en la que se leyó una carta del papa Francisco con un llamado a que “la grieta se termine” y duros pronunciamientos del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva y del equipo de sacerdotes destinado a las villas de todo el país.

La Iglesia Católica realizó este domingo un homenaje a Mugica, con una peregrinación que partió de la catedral metropolitana y se dirigió al Luna Park, donde García Cuerva; el presidente del Episcopado, monseñor Oscar Ojea y decenas de obispos y sacerdotes concelebraron la misa, a la que también se sumaron dirigentes políticos.

“Qué todos podamos buscar lugares de integración descartando la descalificación del otro. Qué la grieta se termine, no con silencios y complicidades, sino mirándonos a los ojos, reconociendo errores y erradicando la exclusión”, expresó el Papa Francisco en su carta, leída al término de la celebración.

Por su parte, el equipo de sacerdotes para las villas de emergencia difundió un comunicado con duros cuestionamientos a la gestión de Javier Milei, en el que criticaron especialmente “la ausencia del Estado” en los barrios populares.

En ese marco, advirtieron que cuando la integración urbana de esos barrios se abandona “las villas se favelizan, es decir, cristalizan formas urbanas tan inexpugnables como hacinadas e inhumanas” y añadieron que “ausencia del Estado es favelización, y la favelización es el caldo de cultivo de innumerables males de nuestra sociedad”.

Además cuestionaron que “lo que menos se puede desfinanciar es la alimentación de los más pobres” y advirtieron que “la ausencia del Estado en este tema está hipotecando el futuro”.

“¿Qué sentido tiene intentar ser potencia mundial dentro de 35 años, si aquí y ahora más de la mitad de los niños y jóvenes están por debajo de la línea de la pobreza, y se alimentan mal?”, se preguntaron y exclamaron: “¡No se pueden sacrificar dos generaciones por una promesa de dudoso cumplimiento! ¡No se pueden cerrar comedores en este momento, con tanto aumento de precios, con tanta gente perdiendo el trabajo! El hambre no es psicológico ni ideológico, no se combate con relato y redes”. 

Texto de la declaración
El 11 de mayo se cumplieron 50 años del asesinato del padre Carlos Mugica. Su trabajo en favor de la justicia social, con y por los más pobres, especialmente en el actual Barrio Padre Mugica (Ex villa 31), era tildado por los malintencionados como “comunismo”, que lo identificaron con el enemigo y lo asesinaron.

Sin embargo, la opción preferencial por los más pobres, más allá de las concepciones sesgadas que no lo quieren escuchar, es parte irrenunciable del Evangelio; está consignada en el magisterio latinoamericano y universal de la Iglesia.

Mugica dio la vida, señalando con su sangre la dignidad absoluta de toda persona humana, tan menospreciada en esta sociedad del descarte. Su prédica le recordó a la sociedad que los pobres existían, y cómo vivían, y que el Estado es una herramienta irreemplazable para lograr su integración social.

Su martirio también nos recuerda a toda la Iglesia la necesidad de valorar positivamente la política, como la forma más alta de la caridad y búsqueda del bien común. Porque sin la política, como herramienta de transformación de la realidad y consolidación de sus logros, a la caridad sólo le queda la beneficencia.

Por el testimonio de su vida y su martirio, Carlos Mugica es para nosotros un modelo sacerdotal privilegiado. Y hoy, a 50 años, los sacerdotes que vivimos y trabajamos en las villas y barrios populares del país y formamos parte de su mismo equipo de curas villeros, a la luz de su legado, queremos recordar distintos aspectos de lo que significa en nuestros barrios la ausencia del Estado.

• En el año 2007, cuando escribimos nuestras “Reflexiones en torno a la urbanización y el respeto por la cultura villera” acuñamos el término “integración urbana”, para referirnos a una correcta incorporación de las villas a la sociedad urbana, en la que la ciudad ofrece a los villeros el acceso a los derechos fundamentales que carecen (agua, luz, cloacas, escuelas, centros de salud), y estos aportan a la ciudad la riqueza de su trabajo y raíces culturales. La integración urbana es tarea de toda la sociedad, pero principalmente del Estado. ¿Pero qué pasa cuando el Estado se desentiende? Lamentablemente, la integración urbana tiene un tiempo, y si no se realiza en tiempo y forma, las villas se favelizan, es decir, cristalizan formas urbanas tan inexpugnables como hacinadas e inhumanas. Cuando los procesos de integración urbana llegan a tiempo, pueden abrir calles, dotar de infraestructura, y con el paso del tiempo esos barrios terminan siendo barrios como cualquier otro, perfectamente integrados al ejido urbano. Ausencia del Estado es favelización, y la favelización es el caldo de cultivo de innumerables males de nuestra sociedad.

• Lo que menos se puede desfinanciar es la alimentación de los más pobres. La mala alimentación conlleva problemas de por vida. La ausencia del Estado en este tema está hipotecando el futuro. ¿Qué sentido tiene intentar ser potencia mundial dentro de 35 años, si aquí y ahora más de la mitad de los niños y jóvenes están por debajo de la línea de la pobreza, y se alimentan mal? ¡No se pueden sacrificar dos generaciones por una promesa de dudoso cumplimiento! ¡No se pueden cerrar comedores en este momento, con tanto aumento de precios, con tanta gente perdiendo el trabajo! El hambre no es psicológico ni ideológico, no se combate con relato y redes. 

• Los problemas relacionados con la droga tienen dos polos para analizar: el polo de la oferta y el de la demanda. Combatir el polo de la oferta implica destinar innumerables recursos al combate contra el narcotráfico. Esos esfuerzos son insuficientes si no se trabaja proporcionalmente en el polo de la demanda, tal como sugieren todos los organismos internacionales dedicados al tema. La licuación de los recursos destinados a la recuperación de las adicciones de aquellos que no podrían pagar un tratamiento, se traduce en la multiplicación de los robos y de la violencia. La ausencia del Estado en este tema multiplica la inseguridad, y los gastos en seguridad. Es mejor y más barato cuidar a nuestro pueblo.

A pocos días de su aniversario volvemos a constatar que a Mugica lo siguen matando. Sí, hoy lo siguen matando en el olvido de los más pobres, en la injusticia, en el hambre, en la ausencia del Estado, en el comercio indiscriminado de armas y drogas que se llevan la vida de tantos pibes y pibas. Pero el pueblo sabe que Mugica también se multiplicó, que vive cuando nos organizamos y que hoy está presente en cada villa y barrio popular, cuando hay fútbol en la canchita, música en los pasillos, murga en la plaza y aroma de fiesta, y en cualquier rincón donde la esperanza resiste.  Por eso, a 50 años de tu partida, querido Carlos, nos unimos a tu voz para gritar con fuerza que “nada ni nadie nos impedirá servir a Jesucristo y a su Iglesia, especialmente a los más pobres”.

La Virgen de Luján, que vino desde Pernambuco de contrabando, que eligió a Manuel, un negro esclavo, siempre estuvo cerca de pobres y descartados. ¡Que ella bendiga los caminos de nuestra Patria!