La educación, una respuesta tangible a los pobres

Por: Consejo de Pastoral Educativa

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El próximo domingo 14 de noviembre será el quinto año consecutivo que como Iglesia llevamos adelante la Jornada Mundial de los Pobres, una iniciativa del Papa Francisco que se enmarca en su magisterio social. Este año el obispo de Roma en su mensaje se pregunta: “¿Cómo es posible dar una solución tangible a los millones de pobres que a menudo sólo encuentran indiferencia, o incluso fastidio, como respuesta? ¿Qué camino de justicia es necesario recorrer para que se superen las desigualdades sociales y se restablezca la dignidad humana, tantas veces pisoteada?” (Mensaje V Jornada Mundial de los Pobres. Nro. 6).

La educación es una respuesta tangible a los pobres, un acto de justicia frente a quienes sufren la segregación y la desigualdad.

Desde hace siglos, la Iglesia ha creado escuelas para los más pobres, como expresión de las obras de misericordia. Después del año 2000 el arzobispado de Buenos Aires comenzó a crear colegios en los barrios más pobres de nuestra ciudad llevando educación de calidad a todas las periferias.

Las escuelas en los barrios conforman una red de trabajo conjunto, “capilla, club y colegio”, formando las “C” que reciben la “vida como viene”, que no pocas veces “son como hospitales de campaña” que atienden las llagas de los heridos al borde del camino. Estas tres “C” son también expresión de “Cuidar, Curar y Compartir” un circulo virtuoso que conlleva una educación, como refiere el Sumo Pontífice, que “esté al servicio de ese camino para que cada ser humano pueda ser artífice de su destino” (Fratelli Tutti, nro. 187).

En nuestros barrios, las escuelas quizás sean la última frontera y “el principal mecanismo de inclusión. En la actualidad, la escuela parece constituir la última frontera en que el Estado, las familias, los adultos y la Iglesia se hacen cargo de los jóvenes” (Card. Jorge Mario Bergoglio S. J. Carta pastoral sobre la niñez y adolescencia en riesgo. (1/10/05).

De esta forma, la enseñanza en los barrios más vulnerables constituye una expresión de la misericordia de Dios, que no solo se basa en trasmitir conocimientos ilustrados sino en valorar el estilo de vida del pueblo sencillo, rescatando la Fe, la Esperanza y la Caridad del catolicismo popular y los valores de los cuales los pobres son portadores.