Miércoles 23.06.2021

MUSULMANES

La emperatriz con gran talento para la política y la caza de tigre

Por: Ricardo Elía

Nur Yahán se destacó por su liderazgo en la India de hace cuatro siglos. Su control del imperio fue absoluto.
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La historia del Islam en la India registra a dos mujeres extraordinarias que reinaron en sus respectivos estados, Raziyya Sultan (1205-1240), soberana del Sultanato de Delhi y primera sultana del Islam, y Chand Bibi (1550-1599), sultana de Biyapur y
Ahmadnagar. Pero, sin lugar a dudas, la dama más excepcional fue la emperatriz Nur Yahán (1577-1645).

En 1611, Mihri al-Nisá (1577-1645), llamada Nur Yahán [apodo que en persa significa “Luz del Mundo”], nacida en Kandahar (hoy Afganistán), de 34 años de edad, se convirtió en la amada esposa del cuarto emperador mogol Nuruddín Salim Yahanguir (r.1605-1627).

Ese mismo año en el que Nur y Nuruddín se casaron, se representaba por primera vez en Londres la tragicomedia La tempestad de William Shakespeare (1564-1616).

Sir Thomas Roe (1581-1644), el embajador británico en la corte de Yahanguir, vio a Nur como una mujer bellísima, intrigante y misteriosa.

En un informe a Londres, el embajador escribió: “El reino de Yahanguir está dirigido por una mujer, y ahora, por así decirlo, está manipulado por ella. Toda justicia o la atención de cualquier cosa dependen de ella”. En otras palabras, la emperatriz Nur Yahán tenía un control absoluto del emperador y del imperio.

En opinión de Peter Mundy (1597- 16), un comerciante y viajero de la Compañía Inglesa de las Indias Orientales que fue el primer inglés en descubrir la degustación del té en China, y que visitó Agra en 1630, Nur era “altiva y obstinada”.

Europeos como Roe y Mundy, a pesar de su ilustración, estaban desconcertados por el fenómeno de Nur Yahán. Ella no había heredado un imperio, como lo había hecho la reina Isabel I de Inglaterra (r. 1558-1603), coronada veinte años antes del nacimiento de Nur.

Nadie podía entender la llegada al poder de una mujer debido a sus propios talentos.

En 1612, el príncipe Jurram, el hijo predilecto de Yahanguir que iba a ser su heredero, se casó con Mumtaz Mahal (“Ornamento del Palacio”), que era la sobrina de la emperatriz.

La unión fue gracias al ingenio de Nur Yahán. Jurram se convertiría en el quinto emperador mogol con el nombre de Shah Yahán (“Rey del Mundo”).

Los talentos de Nur eran múltiples. Diseñó brocados, tapices, encajes y alfombras. Inventó un perfume exquisito de fuerte aroma a rosas que todavía usan muchas mujeres alrededor el mundo.

También fue una refinada poetisa en lengua persa. Firmó y emitió órdenes imperiales, y las monedas del reino llevaban su nombre. Además intervino varias veces, por ejemplo, para proteger a los campesinos de los impuestos elevados de las autoridades provinciales

Sin embargo, la emperatriz se destacó especialmente en dos oficios muy peligrosos: la caza de tigres y la política.

Por ejemplo, en el otoño boreal de 1619, Nur con su esposo marcharon en una caravana real en dirección hacia las altas cumbres de los Himalayas. Pero en Mathura (a 50 kilómetros al norte de Agra) fueron detenidos por la gente del lugar que les solicitó desesperadamente ayuda por los estragos que causaba un tigre que asolaba la comarca.

Nur no dudó un instante y se internó en los espesos matorrales en busca de la fiera. Tiradora infalible, encontró al felino y lo abatió de un certero disparo con su mosquete.

En otra ocasión, tuvo que enfrentarse a cuatro tigres simultáneamente y logró eliminarlos con seis balas, una hazaña que ningún hombre había logrado hasta entonces.

Un poeta escribió un panegírico que dice: “Aunque Nur Yahán tenga forma de mujer / en las filas de los hombres, es una cazadora de tigres”.

En 1626, cuando Yahanguir fue hecho prisionero por un noble rebelde, Nur lideró a sus tropas imperiales para rescatarlo. A horcajadas sobre un elefante de guerra entró en la batalla para salvar al emperador cautivo.

Las dotes de Nur se extendieron al campo de la arquitectura.

Entre 1622-1628, construyó en Agra, a orillas del río Yamuna, el mausoleo para sus padres.

Su progenitor, el gran visir persa Mirzá Ghiyas Beg que se desempeñó entre 1611-1622, había recibido de Yahanguir el apodo de Itimad adDaulah (“Pilar del Estado”), y ese fue el nombre que recibió el edificio.

El famoso Taj Mahal (“Corona del Palacio”) fue construido por el hijastro de Nur, el emperador Shah Ŷahán, que quiso recordar a su esposa Mumtaz Mahal con ese templo del amor que hoy es la admiración de todo el mundo y el símbolo de la India.

Josef Tieffenthaler (1710-1785), misionero jesuita políglota y geógrafo, que estuvo en Agra en la década de 1740, encontró la tumba de Itimad adDaulah más fascinante que el Taj.

Superó todos los monumentos de Agra, escribió, “si no en tamaño, en arte y ornamentación”.

En realidad, el Taj Mahal es el bebé del monumento que Nur Yahán construyó para sus padres.

Entre 1627 y 1638, Nur diseñó el mausoleo para su esposo en el jardín Shahdara, vecino al río Ravi, en Lahore, hoy República Islámica de Pakistán. La tumba de Yahanguir con sus cuatro minaretes es una de las más bellas obras de la arquitectura mogol. Se encuentra en el centro de un primoroso jardín cuatripartito que simboliza los cuatro ríos del paraíso. En su interior hay inscripciones caligráficas con los Noventa y Nueve Nombres de Dios de la tradición islámica.

Antes de morir, Nur Yahán dispuso que en su mausoleo, vecino al de Yahanguir, se colocara este epitafio: “En la tumba de esta pobre extraña, que no haya lámpara ni rosa. Que ni el ala de la mariposa arda ni el ruiseñor cante”.