JUDIOS

La enigmática reina de Saba, una personalidad femenina y poderosa

Por: Norma Kraselnik

Fue a Jerusalén a verificar la sabiduría de Salomón y tuvo con él un hijo que fue el primer emperador de Etiopía.
Comparte

El Rey Salomón (siglo X a.e.c) adquirió fama y notoriedad por construir el Templo de Jerusalén, por su sabiduría y por las mujeres con las que se unió. En este último aspecto, no cabe duda de que su encuentro con la reina de Saba fue uno de los episodios más recordados, el que más ha despertado la curiosidad e imaginación.

En el texto bíblico (I Reyes, cap.10), la soberana llegó a la corte del Rey Salomón con su séquito y una caravana de camellos transportando un cargamento de esencias, oro y piedras preciosas. Esta misión diplomática tenía la intención de verificar la sabiduría del Rey y seguramente entablar algún acuerdo comercial. La Reina quedó cautivada con lo que oyó y vio, y alabó al Dios de Israel por ello. Salomón retribuyó los presentes recibidos y la Reina regresó a sus confines. Pero ¿quién era la reina de Saba?

Se identifica a Saba o Shiva con la región sudoeste de la península arábiga, (actual Yemen) aunque para algunos podría tratarse de la zona del Cuerno de África (actual Somalía) o del reino de Aksum (actuales Etiopía,Eritrea). Lo que nadie duda es de que el reino sabeo estaba situado estratégicamente en la ruta del Mar Rojo hacia el Océano Índico y poseía una enorme riqueza de productos de gran demanda: especias e inciensos.

Si bien en la Biblia, la Reina de Saba carece de nombre, en la tradición árabe se la conoce como Balkis. El Kebra Nagast, libro de Gloria de los Reyes de Etiopía, - cuyo origen data del Siglo IV d.e.c.- la denomina Makeda. Aquí, la leyenda continúa: Salomón había puesto una única condición a la reina en su palacio. No podría tomar nada sin permiso. A cambio, ella confesó al rey que era virgen y no quería perder ese tesoro. Ambos soberanos entablaron así un juego de astucia. Una noche, Salomón ofreció un banquete con comidas muy saladas y picantes. A medianoche, la reina despertó sedienta y tomó agua. Salomón, que estaba aguardando esa situación la atrapó y exigió su noche de amor, ya que la reina había incumplido su promesa. Nueve meses después, fruto de esa relación, nació Menelik I, el primer emperador de Etiopía y fundador de la dinastía salomónida.

Crecido Menelik, viajó a Jerusalén a conocer a su padre. En un año aprendió el oficio de rey y otras cuestiones de estado, pero los ancianos de Israel se quejaron por la excesiva atención del rey y la preferencia por este príncipe e insistieron que debía regresar a Etiopía. El Kebra Nagast afirma que ante esa actitud, Menelik por venganza robó el Arca de la Alianza de Jerusalén, la sustituyó por otra, y la llevó a Etiopía donde permanece hasta el día de hoy.

En la década del 50 un equipo arqueológico excavó la región de Marib, Yemen, donde se encuentra el palacio de la reina de Saba y se toparon con descubrimientos maravillosos de la cultura sabea.